El sacerdote Héctor Pinamonti, denunciado por múltiples abusos sexuales contra menores, murió el sábado por la tarde y fue sepultado el domingo en el cementerio de Sampacho, en el sur de la provincia de Córdoba.
La noticia fue confirmada públicamente por María Betiana Malatini, una de las denunciantes, a través de sus redes sociales. La mujer recordó el impacto que tuvo su denuncia en un caso que durante años generó fuerte repercusión en la región.
“Hoy murió el sacerdote que abusó de mí cuando era niña. Durante años tuvo prestigio, respeto y poder. Hasta que hablé. Fue denunciado. Fue juzgado. Fue condenado”, escribió Malatini. Y agregó una referencia simbólica a la fecha de su fallecimiento: “Murió un 8 de marzo, el día en que las mujeres recordamos que nuestra voz también hace justicia”.
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El caso salió a la luz públicamente en marzo de 2022, cuando una mujer de 34 años contó que había sido violada por el párroco de Sampacho cuando tenía 11 años. Luego otras mujeres denunciaron hechos similares, también ocurridos cuando eran niñas.
Ante las acusaciones, la Iglesia Católica realizó una investigación interna y resolvió suspender a Pinamonti del ejercicio del ministerio sacerdotal.
En febrero de 2021, la Diócesis de Río Cuarto firmó un documento que estableció “por tiempo indeterminado la prohibición total de ejercer el ministerio sagrado en público”, tras considerar probado que había cometido reiterados abusos sexuales contra una menor.
Prescripción
A pesar de las denuncias, la causa penal no avanzó porque los delitos habían prescripto, debido al tiempo transcurrido desde los hechos.
Sin embargo, el caso derivó posteriormente en una demanda civil contra la Diócesis de Río Cuarto, lo que reavivó el debate en la comunidad sobre la responsabilidad institucional y la reparación a las víctimas.
Durante los últimos años, Pinamonti vivía en Sampacho, donde permanecía apartado de las funciones religiosas públicas.



