Aunque las caminatas y la bicicleta fija suelen ser las actividades más recomendadas para cuidar el corazón, especialistas advierten que existe un ejercicio aún más efectivo y al alcance de casi todos: subir escaleras.
Esta práctica, muchas veces reemplazada por el uso de ascensores o escaleras mecánicas, puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la salud cardiovascular.
El movimiento ascendente obliga al corazón a bombear con mayor intensidad durante períodos cortos, lo que genera un entrenamiento cardiovascular de alta eficiencia. Esto permite mejorar la resistencia cardiorrespiratoria en menos tiempo que las caminatas tradicionales.
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Además, cada escalón activa músculos importantes del tren inferior, como cuádriceps, glúteos e isquiotibiales, fundamentales para la estabilidad y el equilibrio. El fortalecimiento de estas zonas también ayuda a proteger las articulaciones y a reducir el riesgo de caídas, especialmente en adultos mayores.
En cuanto a términos de circulación, el ejercicio funciona como una bomba natural para el retorno venoso. Al contraerse las pantorrillas y los muslos, se facilita que la sangre vuelva desde las piernas hacia el corazón.
Diversos especialistas internacionales sostienen que incorporar este hábito en la rutina diaria puede reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular hasta en un 39%, además de mejorar la presión arterial, la función vascular y la autonomía física. Estos beneficios fueron señalados en revisiones científicas difundidas por la European Society of Cardiology y organismos vinculados a la Organización Mundial de la Salud (OMS).



