La muerte de José Gabriel Allende (26), el joven de Villa Cura Brochero que fue hallado sin vida tras cinco días de búsqueda, reavivó el temor en Traslasierra y trajo a la memoria otro caso que marcó a la región: el secuestro y asesinato de Santiago Aguilera en agosto de 2022.
Si bien se trata de hechos distintos en tiempo y circunstancias, ambos comparten elementos que preocupan a los vecinos y refuerzan la sensación de inseguridad en el valle.
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En los dos casos, las víctimas desaparecieron luego de salir de noche y tras encontrarse con personas conocidas. Allende había ido a la plaza de Cura Brochero y luego se reunió con una pareja amiga y un hombre desconocido, mientras que Aguilera fue contactado por un conocido que lo invitó a salir con la excusa de tomar algo.
En ambos episodios, las búsquedas se extendieron durante varios días con intensos operativos hasta que finalmente los jóvenes fueron encontrados sin vida. Esa incertidumbre y el desenlace trágico sembraron miedo en la comunidad.
Diferencias en las hipótesis y el contexto
Sin embargo, las diferencias entre los casos son marcadas. En el crimen de Santiago Aguilera, la investigación determinó que fue víctima de un secuestro extorsivo. La causa estuvo a cargo de la Justicia Federal.
El joven de 18 años oriundo de Las Tapias fue retenido contra su voluntad, torturado y asesinado a golpes, en un hecho que derivó en una condena a prisión perpetua para Walter Gil, uno de los responsables. El hallazgo del cadáver se produjo en Boca del Río, en Villa Dolores.
En cambio, en el caso de José Gabriel Allende, la principal hipótesis apunta a un posible conflicto vinculado con la venta de drogas. El cuerpo del joven apareció este viernes 27 en Mina Clavero, en inmediaciones del balneario Los Elefantes. El cuerpo presenta signos de violencia y los investigadores sospechan que fue arrojado en el lugar recientemente, teniendo en cuenta que ya había sido rastrillado y no vieron nada.
Además, en esta causa ya hay dos detenidos que estuvieron con Allende la noche de su desaparición, mientras se esperan los resultados de la autopsia para avanzar en la investigación que está en manos de la fiscal de Cura Brochero, Analía Gallaratto.
Un valle en alerta
Ambos casos, separados por casi cuatro años, dejaron una huella profunda en Traslasierra. La reiteración de desapariciones seguidas de finales trágicos vuelve a poner en foco la necesidad de respuestas rápidas y el esclarecimiento de los hechos.
Mientras la Justicia avanza en el caso Allende, el recuerdo del crimen de Aguilera sigue presente como uno de los antecedentes más impactantes en la región.