En medio del horror por el tiroteo en una escuela de Santa Fe que terminó con un adolescente de 13 años muerto se conoció el desgarrador testimonio de una docente que intentó asistir a la víctima fatal y confirmó que ya no tenía vida.
Se trata de Carolina Morel, maestra del atacante, quien se encontraba dando clases en otro curso al momento en que comenzaron las detonaciones. Según relató en Mediodía Noticias, en un primer momento no lograron dimensionar la gravedad de lo que estaba ocurriendo.
“Primero pensamos que eran detonaciones que podían llegar a ser producto de otras cosas. No sé, un petardo o algo por el estilo, porque no acreditábamos que pudiera ser algo como lo que estaba pasando”, contó.
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Minutos después, la situación se volvió más clara y angustiante. “Quedamos paralizados, y seguimos escuchando más detonaciones, nos empezamos a tirar al piso. Alguien dijo ‘viene para acá’, por eso cerramos la puerta, la trabamos con una mesa”, recordó. A través de un vidrio, podían observar parte de la escena hasta que alguien advirtió que el agresor había sido reducido por personal de la escuela.
“Ahí pudimos empezar a salir, lo vimos al agresor sentado con cara de shock. Todo esto sucedió en el patio interno de la escuela. Y posteriormente la escena más dramática era ver a un chico tendido del otro lado del patio, que no presentaba movimiento alguno”, relató con pesar.
Morel se acercó entonces para intentar asistir al alumno, a quien admitió no conocer personalmente. “Yo me acerqué para ver si estaba consciente, si tenía signos vitales. Vi en su rostro que estaba muerto. Alguien se acercó a tocarlo, acreditó lo mismo”, expresó.
Tras el ataque, comenzó un operativo para resguardar a los estudiantes. “Después empezaron a retirar a los alumnos que habían quedado en los patios externos, sacarlos a la calle y de ahí los trasladaron a una plaza cercana para que los familiares puedan empezar a retirarlos en la medida de lo posible”, explicó.
Mientras tanto, los docentes permanecieron dentro del establecimiento colaborando en lo que podían hasta la llegada de la policía. “Nosotros quedamos un poco adentro viendo en qué podíamos ayudar, colaborar, llamar. Así como estábamos, nos desalojaron y esperamos a que nos den instrucciones de cómo continuar, hasta que llegó la familia que identificó al chico muerto”, concluyó.