Un grave episodio de violencia se registró en la cárcel de Bouwer, donde Jorge Javier Grasso, detenido por encubrimiento en la causa por el femicidio de Milagros Basto, protagonizó una pelea con otra interna que también se autopercibe mujer y agredió a una guardiacárcel.
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Grasso, quien figura como sexo femenino en su DNI, había sido alojado en el pabellón de mujeres. Según trascendió, el conflicto comenzó cuando Grasso se enfrentó con otra interna, Gabriela Nahir Fernández, también alojada en ese sector y acusada de violar y embarazar a otras presas.
Durante la pelea, una guardiacárcel intervino para separarlas, pero fue agredida y sufrió una herida en una ceja. El caso generó fuerte controversia, ya que Grasso mantiene apariencia masculina y su situación reavivó el debate sobre los criterios de alojamiento en las cárceles según la identidad de género.
Desde el Gobierno provincial anticiparon que buscarán una solución alternativa. “Estamos reuniendo todos los elementos para solicitarle al Gobierno Nacional la posibilidad de trasladar a Grasso a Buenos Aires porque no puede estar con mujeres”, afirmó la secretaria de Gestión Penitenciaria, Nadia Fernández, a Telenoche.
Además, cuestionó el uso de la normativa vigente: “Las dos personas dicen que son de género femenino pero se encubren en una ley nacional para tener beneficios y tener contacto con víctimas”.
La Provincia evalúa trasladar a Grasso a una cárcel federal o a un sector específico para personas con identidad de género diversa dentro del propio penal de Bouwer. “Es la Justicia la que tiene que determinar dónde alojar a estas personas por su identidad autopercibida”, concluyó Fernández.