A poco más de una semana del tiroteo fatal en la Escuela Normal Superior N° 40 de San Cristóbal, donde un alumno mató a un compañero e hirió a otros ocho, la causa dio un giro clave: confirmaron que el atacante formaba parte de una subcultura digital que promueve y replica este tipo de hechos.
La información se conoció este miércoles a la mañana durante una conferencia encabezada por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.
El mandatario provincial fue contundente al descartar que el ataque haya sido un hecho impulsivo o vinculado a una situación puntual. “Quiero decir con claridad que no fue un brote psicótico de este adolescente”, afirmó. Y agregó que tampoco hay elementos que indiquen que haya actuado por bullying.
En cambio, sostuvo que el joven “participaba de una red internacional, de una subcultura digital denominada TCC”, donde se promueve la veneración de delitos violentos.
Según detallaron los investigadores, la llamada “True Crime Community” es una red transnacional, descentralizada y sin estructura formal, que gira en torno a la fascinación por crímenes reales, especialmente tiroteos masivos en escuelas.
El fenómeno tiene su origen en la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos, y desde entonces evolucionó en distintos niveles:
- Un primer nivel de consumo de contenido sobre crímenes reales
- Una segunda etapa de admiración y difusión de los atacantes
- Un tercer nivel con grupos cerrados donde se glorifica la violencia
- Y una fase más avanzada donde se planifican ataques
Según la investigación, el tirador de San Cristóbal había alcanzado este último estadio.
El vínculo del adolescente con estas redes se confirmó a partir del peritaje de su celular, realizado por especialistas en investigaciones federales.
“Observamos la estrecha vinculación del tirador con otros usuarios que compartían estas características”, explicó el jefe del área antiterrorista de la Policía Federal. Además, se identificó a otro menor que tenía contacto directo con el atacante y que ya fue detenido por encubrimiento.
Un fenómeno global
Desde el Gobierno nacional advirtieron que este tipo de comunidades digitales no reconoce fronteras y crece en plataformas como Discord o Telegram.
“Son comunidades virtuales que se centran en la fascinación por asesinatos y tiroteos masivos, con conductas que apuntan a admirar y ejecutar actos de violencia”, señaló la ministra Monteoliva.
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En ese sentido, precisó que en los últimos dos años se detectaron al menos 15 casos vinculados a estas prácticas en Argentina, con otros cuatro bajo análisis.
La investigación continúa mientras se profundiza el análisis de los dispositivos y las conexiones del entorno del atacante, en un caso que vuelve a poner en alerta sobre los riesgos de la radicalización digital en adolescentes.