En medio de la conmoción por la muerte de Ángel Nicolás López, el nene de cuatro años en Comodoro Rivadavia, se conocieron detalles de la precaria vivienda en la que vivía junto a su madre.
La casa está ubicada en la zona de Quintas, a unos seis kilómetros del centro, en un sector caracterizado por construcciones de chapa y condiciones vulnerables. Según trascendió, se trata de una construcción de apenas dos por tres metros, donde convivían cuatro personas: el niño, su madre, su padrastro y una beba.
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El lugar presenta signos de deterioro: techo de chapa con goteras, escaso mobiliario y falta de espacios diferenciados. En imágenes difundidas en los últimos días se observa una heladera, una mesa, ropa desordenada y colchones amontonados en un ambiente único. La cama del nene estaba ubicada en un rincón, cerca de un termotanque.
En los últimos días se viralizó un video de un amigo del padre biológico de Ángel, Luis López, recorrer el interior de la vivienda. “Este es el lugar donde vivía Ángel. Acabo de entrar a la casa. Miren la psicóloga Leiva dijo que Ángel tenía una habitación para él solo, miren la gotera, en esa pieza dormía Ángel, loco. Miren lo que es esto, es un asco. Miren cómo vivía esta gente. Es imposible vivir en una casa así”, relató en el material.
“Vino una asistente social a ver el lugar”, contó el propietario del terreno a Clarín, quien le alquilaba la vivienda a la madre desde hacía un año. Las condiciones del hogar generaron cuestionamientos en el marco de la causa, especialmente por informes previos que indicaban que el niño contaba con un espacio propio.
Desde el entorno del padre del menor señalaron contradicciones en esos reportes y expresaron su indignación tras la difusión de las imágenes. La investigación continúa con versiones cruzadas entre las partes y con la Justicia analizando las circunstancias que rodearon la muerte del niño.