En medio de la conmoción por la muerte de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años de Comodoro Rivadavia, este martes declaró su padrastro, Maicol González, durante la audiencia de control de detención. Tanto él como la madre del niño, Mariela Altamirano, están imputados por homicidio agravado por el vínculo.
González hizo uso de la palabra ante la Justicia y rechazó las acusaciones en su contra. “Se lo corregía como a cualquier nene, pero esas barbaridades que dicen de golpes y maltrato y agua fría no”, afirmó.
El acusado también cuestionó el tratamiento que recibieron desde el inicio de la causa y aseguró que nunca intentaron escapar. “Nos juzgaron desde el primer momento que lo llevamos al hospital. Yo quiero que se descubra la verdad y nos dejen de culpar, porque somos inocentes con Mariela”, sostuvo.
En su declaración, relató cómo fueron las horas previas a la internación del niño. Según su versión, esa mañana notaron que Ángel no reaccionaba. “Siento olor a pis, lo cambiamos y siguió durmiendo. Después dejó de roncar, fui a verlo y no largaba aliento. En la desesperación llamamos a la ambulancia”, explicó.

También detalló que la madre intentó reanimarlo mientras aguardaban asistencia médica: “Mariela le hace RCP y salimos a buscar ayuda. Después llegó la ambulancia”. González aseguró que siempre estuvieron a disposición de la Justicia y que incluso temieron represalias. “Teníamos miedo por lo que se decía en redes. A la bebé la tuvimos que mandar con su abuela”, indicó.
Por su parte, la fiscalía sostiene una versión completamente opuesta. El fiscal Facundo Oribones remarcó que la autopsia detectó múltiples traumatismos en el cráneo del menor, que derivaron en un edema cerebral y posterior paro cardiorrespiratorio.
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“Estamos en presencia de traumatismos. Las lesiones fueron realizadas de forma voluntaria, no accidentales”, afirmó el funcionario, quien además indicó que los golpes se habrían producido entre siete y diez días antes de la muerte.
En la audiencia también estuvieron presentes el padre del niño, Luis López, y su madrastra, Lorena Andrade, quienes siguieron la declaración desde el otro lado de la sala con una remera que decía: “Si te hubieran escuchado estarías con vida”.
La causa continúa en plena etapa de investigación, con los acusados detenidos y a la espera de que la Justicia avance en la definición de responsabilidades en un caso que generó conmoción en todo el país.



