Jorge Auil es abogado pero su historia también se escribe bajo el agua. Hace más de 20 años descubrió el buceo en medio de una etapa personal atravesada por ataques de pánico y dudas vocacionales. Lo que comenzó como una búsqueda para bajar el ritmo, con el tiempo se transformó en una pasión y una forma de vida.
“Aprendí a manejar el estrés bajo el agua y lo aplico a mi vida cotidiana”, contó a ElDoce.tv. Para él, el buceo no es solo un deporte: es un ejercicio de introspección. “Es conectar con tu respiración, vencer miedos y responder al pánico. Tenés que ganarle a tu cabeza”, resumió.
El vínculo con el agua empezó casi por casualidad. En el año 2000 hizo su primer bautismo de buceo durante unas vacaciones y quedó fascinado. Durante años lo practicó de manera recreativa, hasta que una crisis laboral cambió el rumbo.
“En 2009 tuve ataques de pánico, no quería entrar a tribunales. Trabajaba con causas masivas, tenía un estudio con empleados, me insumía la vida. Se me quemó la cabeza y no quería saber más nada de la abogacía”, recordó.
El giro llegó en terapia: “Le conté al psicólogo del buceo y me preguntó: ‘¿no puede trabajar de eso?’. Ahí me abrió una ventana. Empecé a formarme hasta llegar a ser instructor”.
El proceso incluyó cursos, prácticas y viajes a la Patagonia: “Hice el Dive Master en Puerto Madryn y la operadora me ofreció trabajo. Fui varios años y luego rendí el examen de instructor”.
El buceo paso a paso
La práctica comienza en pileta, un ambiente controlado donde se aprenden las nociones básicas como lo son el equipo, la respiración y los movimientos. Luego llega la experiencia en aguas abiertas, donde todo cambia: la visibilidad, la profundidad y el entorno natural.
ElDoce.tv vivió la experiencia desde el fondo de las aguas de Córdoba, más precisamente en la Tercera Usina, un paisaje en la zona de Embalse que sorprende. Allí, Jorge demostró que el fondo del lago también guarda vida: peces, formaciones rocosas y un escenario distinto al que muchos imaginan en la provincia.
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Para él, cada inmersión es única. “Es una cápsula, escuchás tu corazón y sos vos con tu respiración”, describió. Y aseguró que esa sensación trasciende el agua. “Es una actividad que te forja el carácter. Aprendés a tener la cabeza fría, a adaptarte y a confiar en vos mismo”, describió.
En la actualidad, después de años de experiencia, Jorge mira hacia atrás y entiende que el buceo fue mucho más que un pasatiempo. Fue la herramienta que le permitió encontrar equilibrio. Y lo comparte con quienes buscan lo mismo: frenar, respirar y animarse a enfrentar sus propios miedos.
Reflexión final
Al final de la entrevista, Jorge vio una foto suya de los comienzos en la abogacía y dejó un mensaje que resume su recorrido. “Le diría gracias por la fortaleza que tuvo en aquel momento. Gracias porque a través de él conocí este mundo maravilloso y gracias por todo lo que me dio la carrera. Gracias por bancarme, Jorge abogado”, concluyó.