El crimen de Sophia Civarelli, la joven de 22 años asesinada en Rosario, expuso la historia detrás de su pareja, Valentín Alcida, un cordobés de la misma edad señalado como el autor del femicidio que conmociona al país.
El joven había llegado desde Los Surgentes, un pueblo de unos 3 mil habitantes en el este de Córdoba, para estudiar Psicología en la Universidad Nacional de Rosario. Allí conoció a Sophia, oriunda de Villa Amelia, una pequeña localidad ubicada a unos 30 kilómetros al sur de la ciudad.
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Ambos se conocieron en la universidad y formalizaron su relación el año pasado. Con el tiempo, decidieron convivir en un departamento ubicado en calle 3 de Febrero al 2400, en barrio Lourdes, donde finalmente ocurrió el crimen.
En redes sociales, la pareja mostraba momentos cotidianos y viajes juntos. En el perfil de Alcida, sin embargo, había pocas publicaciones: imágenes de vacaciones, reuniones con amigos y algunos intereses personales como el gimnasio, los autos y la lectura.

A Sophia le había dedicado algunas historias destacadas con fotos juntos y mensajes afectuosos como “qué mujer” o “hermosa”. La última publicación de ambos databa de fines de marzo, apenas tres semanas antes del hecho.

Entre otras historias, en medio de gimnasio, autos y rock, aparece una enigmática cita bíblica: “No pierdas la esperanza en tiempos de tribulación, porque Dios está obrando en lo invisible”.

Según la investigación encabezada por la fiscal Carla Ranciari, el femicidio ocurrió el jueves entre las 18 y las 20. La autopsia determinó que Sophia murió tras recibir una puñalada en el cuello. De acuerdo a la reconstrucción judicial, Alcida permaneció varias horas junto al cuerpo, alteró la escena e intentó simular un suicidio mediante una carta.
Durante la madrugada del viernes, se trasladó al departamento de una amiga, ubicado a unas 13 cuadras. Desde allí se realizó un llamado al 911 alertando sobre la supuesta muerte de la joven. Minutos después, el propio Alcida se arrojó desde un octavo piso. Si bien fue trasladado con vida, falleció poco después en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez.
Las pericias realizadas sobre los celulares y los informes forenses permitieron a la fiscalía sostener la hipótesis de femicidio seguido de suicidio, descartando la versión inicial.

El caso generó una fuerte conmoción en Rosario y en todo el país, no solo por la brutalidad del hecho sino también por el perfil del agresor y la reconstrucción de la relación previa.
En paralelo, amigas de Sophia convocaron a una movilización para pedir justicia, mientras la investigación continúa para esclarecer todos los detalles del crimen.



