El uso de semaglutide, una droga indicada para diabetes y descenso de peso, empezó a generar un fenómeno inesperado: una baja en el consumo de determinados alimentos y bebidas, especialmente aquellos asociados a compras impulsivas.
El tema fue analizado por el doctor Carlos Sabagh en Telenoche, quien explicó que se trata de un medicamento análogo del GLP-1, una sustancia que actúa a nivel intestinal, estimula el páncreas, ayuda en el tratamiento de la diabetes y también favorece la pérdida de peso.
.+ VIDEO: el doctor Sabagh explicó cómo funciona el producto farmacéutico que se usa para bajar de peso

En Estados Unidos, según estadísticas mencionadas por el especialista, el 18% de la población ya utilizó semaglutide en algún momento. Algunos pacientes continúan con el tratamiento y otros lo abandonaron. Ese uso masivo empezó a impactar en la industria alimenticia. En Estados Unidos y Canadá se detectó una reducción en el tamaño de promociones y también cambios en la elección de los alimentos que consumen quienes usan este tipo de medicación.
Los productos más afectados son los snacks y ultraprocesados, dulces, panificados y gaseosas. “A todos estos productos hay que sacarlos para tener el descenso de peso”, explicó Sabagh. También se observó una disminución en la compra impulsiva y hasta una baja en el consumo de alcohol en supermercados y restaurantes. En algunos locales gastronómicos, incluso, ya analizan ofrecer porciones más chicas porque muchas personas que usan semaglutide dejan comida en el plato.
Según estudios elaborados en Canadá, las pérdidas para la industria alimenticia podrían ubicarse entre 2.300 y 3.400 millones de dólares anuales, especialmente en productos con alto margen de ganancia.
No es para bajar pocos kilos
Sabagh fue tajante al aclarar que el semaglutide no debe usarse sin control médico ni con fines estéticos ocasionales. “Es un medicamento, se usa bajo receta, en condiciones de que su médico debe decidir cómo se debe utilizar y en qué dosis lo debe utilizar”, remarcó.
Y advirtió: “Por ahí vienen y te dicen ‘tengo que bajar cinco kilos porque tengo un casamiento’. No está indicado ahí, no es esa la indicación”. El médico señaló que el mal uso puede hacer fracasar el tratamiento y generar complicaciones. Además, advirtió que en Córdoba hoy es difícil conseguirlo, en parte por personas que lo buscan solo para bajar dos o tres kilos.
“Eso no debe hacerse, porque tienen complicaciones, tienen efectos colaterales y el médico sabe cómo controlarlas”, insistió. Sabagh explicó que suele indicarse en pacientes con mucha resistencia al descenso de peso, pero siempre acompañado por un plan alimentario. “Primero va con la dieta, porque si vos dejás los medicamentos y no estás adaptado a un plan de comida, pum, para arriba”, graficó.
Efectos colaterales
Entre los efectos secundarios más frecuentes aparecen:
- Náuseas.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Constipación.
Además, hay otros posibles riesgos que están bajo evaluación, como pancreatitis, alteraciones visuales y, en ciertos pacientes con antecedentes tiroideos, posibles complicaciones vinculadas al cáncer de tiroides. Sabagh aclaró que se trata de casos mínimos y en estudio



