Después de años de abandono, ocupaciones ilegales y reiterados reclamos de vecinos y propietarios damnificados, el edificio conocido como “La Mole” podría tener un plan de remediación para intentar adecuarse a la normativa municipal.
La construcción había quedado paralizada luego de detectarse que superaba la altura permitida por ordenanza. En marzo el lugar fue desalojado y posteriormente tapiado para evitar nuevos ingresos y problemas de seguridad.
El edificio debía tener una altura de 38,50 metros, sin superar los 40 metros, pero terminó alcanzando unos 43 metros, se explicó en Telenoche.
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El exceso se habría producido por distintas modificaciones durante la obra. La constructora Suez le habría dado mayor altura a la planta baja por la incorporación de un entrepiso y, además, se habrían sumado entre 10 y 15 centímetros en cada losa. Eso terminó generando una diferencia de varios metros por encima de lo permitido.
Ahora, los propietarios damnificados plantean alternativas ante la Municipalidad para intentar corregir la situación sin comprometer la estructura del edificio.
El plan presentado
René Ysidoro, representante de los propietarios, explicó en Telenoche que no se trata simplemente de demoler los metros excedidos. “Hay cuestiones técnicas que alguien podría pensar: ‘¿Por qué no demuelen lo que está sobrando y se terminó el problema?’. No se puede hacer eso porque se resienten las estructuras que soportan el edificio”, señaló.

Una de las opciones es retirar los aleros ubicados a partir de los pisos 14 y 15, conocidos como “la corona de Cristo”. Según Ysidoro, esos elementos generan una invasión en el ángulo de 45 grados exigido por la normativa.
“Dentro de esas limitaciones se planteó a la Municipalidad o bien extraer los aleros que están a partir de los pisos 14 y 15, que provocan una situación de invasión en ese ángulo de 45 grados, y por lo menos corregir esa situación”, indicó.

Otra alternativa en análisis es modificar la ubicación o la altura del tanque de agua, que podría ser bajado al subsuelo o reducido en su estructura.
También se evalúa qué hacer con la sala de máquinas, que debería permanecer en la parte superior del edificio, aunque podría requerir adecuaciones para ajustarse a las exigencias municipales.



