El brote de hantavirus registrado en un crucero que partió desde Ushuaia y dejó tres muertos y varios infectados activó una alerta sanitaria internacional y volvió a poner el foco sobre esta enfermedad poco frecuente, pero potencialmente grave.
El hantavirus es una infección viral transmitida principalmente por roedores silvestres. Estos animales pueden eliminar el virus a través de la orina, la saliva y los excrementos, sin presentar síntomas. El contagio en humanos suele producirse al inhalar partículas contaminadas presentes en excrementos secos, especialmente al barrer o manipular zonas donde hubo presencia de roedores.
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También puede transmitirse por contacto con secreciones contaminadas en mucosas, por mordeduras o arañazos de roedores infectados, o por ingerir agua o alimentos contaminados.
En el caso del brote del crucero, los investigadores detectaron la posible presencia de la cepa Andes, propia de Sudamérica y sobre todo vinculada a la Patagonia. Esta variante es la única conocida capaz de transmitirse de persona a persona, aunque esa forma de contagio es poco frecuente.
Cuáles son los síntomas
La enfermedad suele comenzar con una fase inicial similar a una gripe, que puede durar entre tres y siete días. Los síntomas más comunes son:
- Fiebre alta.
- Dolores musculares intensos.
- Dolor de cabeza.
- Escalofríos.
- Náuseas.
- Malestar general.
- Dolor abdominal.
- Vómitos o diarrea.
Con el avance del cuadro, en especial desde la segunda semana, puede aparecer una fase cardiopulmonar más grave. Allí surgen síntomas como tos persistente, dificultad para respirar, opresión en el pecho y falta de aire. En los casos más severos, el virus puede provocar acumulación de líquido en los pulmones, edema pulmonar, shock respiratorio, falla orgánica y muerte.

Vale decir que no existe un tratamiento específico contra el hantavirus. La atención médica se basa en sostener al paciente, controlar los síntomas, garantizar hidratación y brindar asistencia respiratoria si el cuadro lo requiere. Por eso, la detección temprana y la internación oportuna son claves para mejorar el pronóstico.
Cómo prevenir el contagio
La principal medida de prevención es evitar el contacto con roedores y sus excrementos. Para eso se recomienda:
- Mantener viviendas, galpones y depósitos limpios y ventilados.
- Sellar grietas o agujeros por donde puedan ingresar roedores.
- Guardar alimentos en recipientes cerrados.
- No dejar basura expuesta.
- Evitar barrer en seco lugares donde pueda haber excrementos de roedores.
- Usar guantes y desinfectar con lavandina antes de limpiar zonas contaminadas.
- Ventilar ambientes cerrados antes de ingresar.



