Lautaro Carrachino pasó de ser una de las grandes promesas de San Lorenzo a convertirse en líder de una organización narco y terminar condenado a prisión perpetua.
Su historia comenzó con ilusión. Llegó al club de Boedo en 2006, cuando tenía apenas 9 años, y rápidamente empezó a destacarse en las divisiones inferiores. Era potente, goleador y con una personalidad que llevó a muchos a compararlo con Carlos Tevez.
En San Lorenzo lo veían como una joya. Fue figura de la categoría 1997, campeona en inferiores, y a los 16 años ya entrenaba con la Reserva y alternaba prácticas con el plantel profesional que dirigía Edgardo Bauza. “Era una bestia. Un recontragoleador. Si no es el máximo goleador de las inferiores de San Lorenzo, no lo es por un gol”, recordó años después su excompañero Emiliano Purita.
Sin embargo, su carrera empezó a derrumbarse de manera abrupta. Durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva, dos patrulleros llegaron al predio para buscarlo por graves acusaciones vinculadas a robo agravado y homicidio. Carrachino escapó corriendo del lugar y permaneció prófugo durante algunos días, hasta que finalmente se entregó.

San Lorenzo intentó contenerlo. El club le ofreció asistencia psicológica, abogados y hasta le alquiló un departamento para alejarlo de su entorno barrial. Pero el futbolista siguió vinculado a malas compañías y su rendimiento comenzó a caer. Fue cedido a Almagro y en 2019 quedó libre. A partir de entonces abandonó definitivamente el fútbol y se metió de lleno en el delito.
En poco tiempo pasó a liderar “La Banda del 15”, una organización narco que operaba en Ciudad Evita. Según la investigación, el grupo utilizaba métodos violentos para controlar la zona y apropiarse de departamentos que luego eran usados como búnkeres de droga.
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El hecho que terminó de sellar su destino ocurrió en enero de 2020. Carrachino irrumpió junto a otros hombres armados en un departamento para amenazar a una familia y obligarla a abandonar el lugar.
Horas después, regresaron. En medio de una discusión, Carrachino asesinó de un disparo a un vecino que había ido a ayudar a las víctimas. Tras varios meses prófugo, fue detenido en octubre de 2020 luego de intentar escapar al ver un patrullero.

Finalmente, en septiembre de 2023, el Tribunal Oral N°4 de La Matanza lo condenó a prisión perpetua por homicidio agravado. La sentencia quedó firme en 2025, después del rechazo de las últimas apelaciones.



