El caso de Tomás Orihuela, el joven de 19 años que murió tras ser encontrado ahorcado en una celda de la Comisaría Sexta de barrio General Paz, sumó un nuevo capítulo con la aparición de chats comprometedores entre policías.
Los mensajes que pertenecen a un grupo de WhatsApp llamado “Grupo Datos CAP 6”, integrado por casi 60 efectivos, entre ellos algunos de alta jerarquía dentro de la fuerza.
Las conversaciones se conocieron después de que seis policías fueran imputados por privación ilegítima de la libertad y homicidio culposo. En el marco de la causa, además, una mujer policía quedó detenida.
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En uno de los mensajes, un contacto compartió una foto tomada dentro de un móvil policial, donde se veía a la pareja de efectivos junto a Orihuela tras su detención. “Preso de nuevo”, escribió, acompañado por un emoticón.
Otro agente respondió de inmediato, aparentemente sorprendido: “¿A que no te da?”. El primero contestó: “Sí, ya está preso”.
Luego comenzaron a aparecer stickers y comentarios en tono de burla sobre la situación del joven, que había sido detenido por segunda vez en menos de 48 horas.
Uno de los mensajes más relevantes para la investigación señala: “Igual, es por el pedido que le salta. Ya en breve lo dejan QRU”.
En el código policial, QRU significa “sin novedades negativas”. Esa frase es considerada clave porque, según la interpretación incorporada al expediente, los integrantes del grupo sabían que la orden de captura contra Orihuela no estaba vigente y que debía recuperar la libertad.

Pese a eso, el joven fue nuevamente detenido. La fiscalía ya había confirmado un dato central: las órdenes de captura por las que arrestaron a Tomás estaban vencidas.
Los mensajes continuaron con otra frase que quedó bajo la lupa de la Justicia. Uno de los policías escribió: “A menos que le pongan resistencia y amenaza”, junto a un emoticón de guiño, y mencionó a uno de los efectivos que había participado del procedimiento.
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Para reforzar el comentario, agregó un sticker con la frase: “Los cagones no hacen historia”.
Los chats fueron incorporados al expediente que investiga la muerte de Orihuela y podrían ser claves para determinar qué sabían los policías al momento de la detención y cómo actuaron después.
La familia del joven sostiene a través de su abogada, Marta Rizzotti, que existió una instigación al suicidio y denunciaron una persecución previa contra Tomás.
Orihuela fue encontrado ahorcado en la Comisaría Sexta y luego trasladado al Hospital Eva Perón, donde permaneció internado con un cuadro irreversible hasta su muerte. La investigación busca establecer si hubo irregularidades en la detención y responsabilidades policiales en lo ocurrido dentro de la dependencia.



