El crimen de Agostina Vega (14) conmociona a Córdoba y el país y quien tiene todas las respuestas de lo que pasó es Claudio Barrelier (33). Si bien aseguró ante el fiscal Raúl Garzón que iba a colaborar, mintió y dilató la investigación para que no se encontrara el cuerpo de la adolescente.
Está confirmado que el asesino, detenido en la cárcel de Bouwer e imputado por homicidio, la engañó para que fuera hasta su casa en barrio Cofico en remís. También que la víctima entró a la propiedad con él y que salió sin vida el lunes antes de ser enterrada en Ampliación Ferreyra.
Los investigadores creen que la mató entre la noche del sábado y la madrugada del domingo. Y aunque hay interrogantes que restan esclarecer, ElDoce.tv pudo saber que hubo un quiebre el viernes cuando declaró. En esa indagatoria, Barrelier estuvo a punto de confesar porque se vio acorralado por las pruebas.

Una coartada que no sirvió
Para ese entonces, la fiscalía ya había comprobado con las cámaras de seguridad que Agostina no volvió a salir viva de la casa de Juan del Campillo 878. Por el contrario, en las imágenes se veía a Barrelier con el Ford Ka negro frente al domicilio el lunes 25 por la mañana.
Después lo ubicaron con la antena de celular en Ampliación Ferreyra y se abrieron preguntas: ¿fue a la casa de su hermano que vive en ese barrio? ¿o de algún conocido con los que jugaba al fútbol en el sector?
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Tras un arduo trabajo, vieron el Ford Ka por una cámara a 300 metros del descampado y los datos los fueron guiando a donde el sábado 30 encontraron segmentada en partes a la menor de 14 años.
Con todas esas claves y con el operativo ya montado en la zona sur de Córdoba, el fiscal Garzón indagó una vez más al detenido. En esa declaración dijo que el lunes solo había salido a las 15 con su pareja a “comprar un antialérgico”.
Consultado por lo que había hecho a la mañana, Barrelier hizo una pausa y tragó saliva. Aseguró no recordarlo y después contó que había ido a colocarle una puerta a una amiga, que después se descubrió que se refería a su amante dueña del Ford Ka usado para descartar el cuerpo.

Dijo que fue en Uber tanto de ida como de vuelta y hasta detalló los montos que pagó pero aclaró que siempre estuvo solo aunque no se lo preguntaran y que al final no pudo colocar la puerta.
Esa coartada no coincidía con las imágenes que lo captaron entrando y saliendo a Ampliación Ferreyra. Y su gesto de pausa y tragar saliva fueron claves para que el fiscal supiera que estaba detrás de las pistas correctas.
Engaño y encubrimiento
El engaño con el que Barrelier hizo ir a Agostina hasta su casa es aún un misterio. Aunque trascendió el audio de la menor diciendo que iba por “una sorpresa” a su madre, los investigadores también siguen una línea de que el asesino le hizo creer que la iba a ayudar a juntarse con un novio.
Incluso, el chico señalado por el detenido fue allanado hasta que pudieron confirmar la presencia del acusado en Ampliación Ferreyra.
Por otro lado, tienen que determinar si hubo encubrimiento ya que todo indica que no hubo coautores. En ese sentido investigan un llamado que hizo el homicida a su madre, a las 5 de la mañana del domingo.




