Hay un solo detenido por el crimen del comisario de la Policía Bonaerense Diego Ponce, asesinado durante un intento de robo en González Catán, partido de La Matanza.
Mientras avanza la búsqueda de los otros tres ladrones que participaron del ataque, se conoció un dato insólito sobre el único sospechoso preso: llegó al hospital con un balazo en una pierna.
La excusa del sospechoso
Según confirmó el fiscal Adrián Arribas, el joven de 19 años llegó al hospital Paroissien acompañado por su hermana. Cuando le preguntaron qué le había pasado, dijo que había sido víctima de un robo en la puerta de su casa.
El dato llamó la atención porque el sospechoso tenía colocada una tobillera electrónica. El dispositivo había sido dispuesto por la Justicia bonaerense para controlarlo mientras cumplía arresto domiciliario a la espera de un juicio por un robo anterior.
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El joven permanece internado y fue operado para extraerle la bala que tenía alojada en la pierna. Según precisaron los médicos, el proyectil sería del mismo calibre que el arma utilizada por Ponce para defenderse del ataque.
Además, los investigadores confirmaron que cuando llegó al hospital tenía la misma ropa que habría usado durante el asalto. Ese dato surgió del análisis de las cámaras de seguridad, que también permitió identificar a los otros tres sospechosos.

El detenido continúa internado con custodia policial. Cuando reciba el alta, será trasladado a la cárcel por incumplir el beneficio de la prisión domiciliaria. Antes deberá ser indagado por el fiscal y podría ser imputado por el homicidio.
El crimen
Ponce fue asesinado el lunes pasadas las 20:30 en González Catán, cuando regresaba de buscar a su hija de 14 años de una clase de inglés.
Según la investigación, cuatro delincuentes en dos motos lo abordaron para robarle su Ford EcoSport. El policía dio la voz de alto, se identificó como efectivo y abrió fuego para defenderse.
En medio del tiroteo, recibió disparos en la espalda y el abdomen que le provocaron la muerte. Su hija fue testigo del ataque.



