Soledad, la dueña del Ford Ka que, de acuerdo a la investigación, usó Claudio Barrelier (33) para descartar el cuerpo de Agostina Vega (14), habló por primera vez y contó cómo fue el vínculo que mantuvo con el único detenido por el crimen de la adolescente.
La mujer estuvo en pareja con Barrelier durante varios meses. Según relató en Arriba Córdoba, se habían distanciado pocos días antes del hecho, pero el lunes feriado 25 de mayo él volvió a buscarla y le pidió prestado el auto. “Nunca jamás me imaginé esto que pasó. La relación fueron un par de meses pero intensos. Ahora me doy cuenta el papel que jugó conmigo, que me mintió desde el primer momento, que siempre me usó”, expresó.
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Soledad explicó que no le resultó extraño que Barrelier le pidiera el vehículo, ya que durante la relación solía utilizarlo. “Era normal que usara mi auto, no me llamó la atención que me lo haya pedido ese día”, señaló.
Sin embargo, aclaró que sí le sorprendió el acercamiento porque hacía más de una semana que no se veían. “Si bien hablábamos por teléfono, el viernes anterior le mandé un último mensaje y eliminé su número. Nos habíamos distanciado”, contó.
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La mujer indicó que el sábado no hablaron y que el domingo Barrelier volvió a comunicarse. “Me llamó como a las 5 y media preguntándome por qué lo había bloqueado. Le expliqué que solo lo había eliminado, me pidió hablar”, recordó.
El detenido le propuso que lo pasara a buscar para desayunar, algo que solían hacer antes de la pelea. “Hubo un silencio incómodo que recién ahora me hace dar cuenta. Tenía un presentimiento yo”, sostuvo.
Esa noche, Soledad le dijo que no podía verlo. Luego, Barrelier volvió a escribirle para pedirle el auto. “Como a las 9 de la noche me dice que necesitaba llevarle ropa a un tío suyo y me vuelve a pedir el auto prestado. Me mandó tres mensajes como insistiéndome, pero era la intensidad que él tenía, por eso no dudé en ese momento”, relató.
“Tenía una fea sensación”
La mujer indicó que al principio volvió a negarse, pero finalmente acordaron que lo buscaría cuando saliera de trabajar en un bar. Al terminar su jornada, Barrelier ya estaba dormido y no respondió. A la mañana siguiente, el lunes 25, él volvió a contactarla. “Me llamó y me dijo que iba hasta mi casa en Uber”, explicó.
Cuando llegó, Barrelier le contó que había ido a declarar porque había sido el último en ver a Agostina. “No indagué mucho en el tema, lo noté tranquilo, medio triste, pero porque hacía mucho no nos veíamos y por la pelea que habíamos tenido”, dijo.
Soledad recordó que el hombre se sentó en la cama y volvió a decirle que tenía que llevar ropa a un tío. “Yo no le quería prestar el auto porque tenía una fea sensación. Le insistí que se quede, pero se paró y se fue al auto al garaje”, relató.
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Según contó, Barrelier se fue con el vehículo durante más de una hora. “No volvía, lo llamaba y no me respondía. Pensé que me había robado el auto, era mi sensación”, afirmó. Soledad también habló sobre el estado del vehículo y aclaró que ella no lo lavó por dentro. “El auto por dentro no se lavó o al menos yo no lo lavé”, afirmó.
Luego explicó que su hijo le pidió a unos chicos de la cuadra que limpiaran el vehículo, pero solo lo hicieron por fuera. “Hay unos chicos a mitad de cuadra que te ofrecen lavar el auto. Lauti, mi hijo, les dijo que lo lavaran pero no llegaba con la plata para que también lo laven por dentro, así que fue solo por fuera”, detalló. “Por dentro el auto estaba bien, no estaba como para lavarlo”, agregó.
La charla con el padre de Agostina
Cuando Barrelier regresó, Soledad volvió a subir al Ford Ka. “No noté nada raro dentro del auto cuando me subí, había olor a cigarrillo. Si hubiera sospechado me hubiera fijado, pero qué me iba a imaginar”, expresó.
Luego salieron a comprar materiales porque albañiles iban a trabajar en su casa. En medio de esa jornada, Barrelier recibió el llamado del padre de Agostina, que fue hasta el domicilio de Soledad. “Yo estaba presente en la charla, me llamó la atención todo lo que él le contó. Él no titubeó en ningún momento, le contaba las cosas al padre de Agostina con mucha seguridad”, señaló.
La mujer dijo que Barrelier primero le preguntó al papá de la adolescente si sabía si su hija había tenido algún episodio. Después, el padre le consultó si Melisa, la mamá de Agostina, estaba al tanto. “Claudio le dijo que sí. Yo hubiera hecho lo mismo que el padre de Agostina, desesperada, buscando en todos lados. La firmeza con la que hablaba él parecía verdad lo que decía”, sostuvo.
Ese mismo lunes, Soledad llevó a Barrelier hasta su casa de barrio Cofico. “Había habido un allanamiento en su casa y quería volver y estar”, contó.
“Me arrepiento de haberlo conocido”
En el tramo final de la entrevista, Soledad se mostró quebrada por la situación y aseguró que su vida cambió por completo desde que quedó vinculada al caso. “Me arrepiento de haberlo conocido, mirá en el quilombo que me metió. Me arruinó la vida, arruinó mi trabajo, seis años en un bar para que ahora digan cualquier cosa de mí”, expresó.
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La mujer también reconoció que atraviesa días de mucho temor. “Tengo mucho miedo, tengo miedo de las dos partes”, dijo. Por último, pidió que Barrelier declare la verdad y despeje a las personas que quedaron involucradas sin saber lo que ocurría. “Solo quiero que él vaya y diga la verdad, que despegue a la gente que quedamos pegada de arriba”, reclamó.
Y cerró: “Me arrepiento de haberlo ayudado estos meses, de haberle prestado el auto ese día. Si hubiera sospechado de algo a mi casa ni entra, yo tengo mis hijos en casa. Compró a toda mi familia y le falló a todos. Mi hijo lo adoraba a él. Quiero que diga la verdad para que esa criatura descanse en paz, al igual que su familia”.
Barrelier permanece detenido por el femicidio de Agostina Vega. La investigación busca reconstruir qué ocurrió desde que la adolescente llegó a la vivienda de Juan del Campillo y cuál fue el recorrido posterior del acusado.



