Arriba Córdoba mostró cómo funciona una escuela albergue en medio de la Pampa de Achala, a 2.400 metros de altura, en las Altas Cumbres. Euge Pérez y Lucho Casalla visitaron la escuela Ceferino Namuncurá para vivir en carne propia el último día de clases antes del receso escolar, dispuesto por las bajísimas temperaturas que se registran en la zona.
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El establecimiento recibe a chicos que permanecen allí durante el período de clases y luego regresan a sus hogares. En ese contexto, el último día tiene una mezcla de alegría por el reencuentro con las familias y tristeza por la despedida.
“En la escuela se vive una experiencia muy bonita, es muy cálido recibir a los niños y después muy triste cuando llega el último día, en que sabemos que se tienen que ir”, contó Nidia Merlo, maestra y directora del colegio.

La docente explicó que la matrícula de primaria es de 12 estudiantes, mientras que en el secundario hay 13 alumnos. Además, este año egresa un estudiante de primaria y otro de secundaria.
“Cuesta dejar ir a los chicos porque los siento como si fueran parte de la familia. El hecho de ser escuela albergue hace que estemos mucho con ellos, el vínculo que se genera, el cariño que nos brindan, es un afecto muy cálido, muy cercano. Cuesta el último día de clases”, expresó.

La directora también habló del amor por la tarea educativa en un entorno tan particular de Córdoba. “Soy apasionada de la Pampa de Achala, me gusta lo que hago, pero más me gusta que los chicos aprendan y amen lo que hacen”, sostuvo.
Antes de la despedida, dejó un deseo para sus alumnos: que puedan formarse, crecer y volver a su lugar de origen. “Yo tuve la oportunidad de salir, capacitarme y volver. Les deseo lo mismo: que puedan salir afuera y volver”, cerró.



