Casi la mitad de los niños argentinos no consume la cantidad suficiente de calcio, un nutriente clave para el crecimiento, el desarrollo y la salud ósea. La advertencia fue realizada por la médica pediatra Ana María Tamagnone, de Profei, en diálogo con Noticiero Doce.
“En un estudio de Cepea (Centro de Estudios sobre Políticas y Economía) que se hizo hace poco se comprobó que hay una prevalencia alta de una ingesta insuficiente de calcio en los niños argentinos, que lleva a un 49% de esa muestra, niños que están afectados con deficiencia de calcio”, explicó la especialista.
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Tamagnone remarcó que el déficit sostenido puede generar consecuencias no solo durante la infancia, sino también en la vida adulta. “El calcio es un nutriente esencial que acompaña al crecimiento y al desarrollo de los niños, en etapas cruciales de la vida”, señaló.
Hábitos que pueden cambiar desde casa
La pediatra advirtió que una ingesta insuficiente de calcio mantenida en el tiempo puede derivar en “adultos con huesos frágiles”. Además, recordó que este nutriente es fundamental para la mineralización de huesos y dientes, y también participa en otros procesos del organismo, como la función muscular y cardíaca.
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Según explicó, el problema no aparece aislado. En el estudio también se observó un bajo consumo de frutas, verduras y legumbres, lo que marca un panorama preocupante pero con margen de intervención para mejorar la calidad nutricional de los chicos.
Al ser consultada sobre las causas, Tamagnone consideró que influyen varios factores. “Yo creo que hay una mezcla de todo. Puede ser que por una falta de tiempo uno recurre a la elaboración de comida más preparada de paquete”, indicó.

En ese sentido, planteó la necesidad de promover estrategias simples, sostenibles y posibles de aplicar en la rutina familiar. También remarcó la importancia de trabajar desde la salud y las políticas públicas para mejorar los hábitos desde los primeros años de vida.
Recomendaciones y tips
Una de las sugerencias concretas es incorporar yogur a la alimentación cotidiana. “En el estudio mostraron que la incorporación de un yogur es una estrategia realista. Es accesible, posible y aceptada por los chicos, porque es un alimento que ya está incorporado en la cotidianeidad”, afirmó.
La especialista explicó que a muchos niños les cuesta sumar otras fuentes de calcio como espinaca, acelga o brócoli, especialmente durante la primera infancia, cuando suele aparecer el rechazo a distintas verduras.
Por eso, mientras se trabaja en cambios de hábitos más amplios, sumar leche o yogur puede ayudar a mejorar el aporte nutricional. “La incorporación de un yogur diario o tres veces por semana mejora hasta en un 40 por ciento la proporción de calcio”, sostuvo.
Tamagnone también destacó que el yogur natural sin azúcar puede ser una opción versátil. “Lo podés incorporar tanto en el desayuno como en la merienda, en alguna colación o para enriquecer un puré o una preparación. Eso mejora el aporte de proteínas y calcio”, cerró.



