La investigación por la muerte de Thiago Altamirano, el niño de dos años que llegó sin vida a un hospital de la ciudad de Salta, dio un giro decisivo luego de que los estudios forenses confirmaran que el pequeño murió por una asfixia provocada. El resultado de la autopsia complicó la situación judicial de su madre y de su pareja, ambos detenidos.
El informe forense descartó por completo la explicación inicial brindada por los acusados, quienes habían asegurado que el menor se había caído de una cama. “No hay ninguna lesión que avale la versión del imputado”, afirmó el fiscal penal Daniel Espilocín, quien sostuvo que las pericias orientan la causa hacia un homicidio. El hombre imputado como presunto autor del delito de homicidio agravado por alevosía.
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Mientras avanza la causa, las declaraciones de vecinos y de la propietaria del inquilinato aportaron nuevos elementos. Los testigos señalaron que el acusado tenía una presencia habitual en la vivienda, permanecía allí con frecuencia y colaboraba económicamente con el hogar. Además, varios coincidieron en que los hijos de la mujer le tenían miedo y que esa situación era conocida por la madre.

La situación de la mujer también quedó bajo la lupa de la Justicia. Según la investigación, en varias oportunidades dejaba a los niños al cuidado de su pareja cuando se ausentaba. El fiscal aclaró que la imputación no responde a un criterio sobre la maternidad, sino a la posible omisión de los deberes de protección hacia dos menores que se encontraban en una condición de especial vulnerabilidad.
El expediente también reveló que existían antecedentes de intervención estatal antes del crimen. Tras una denuncia presentada por el abuelo paterno, la Justicia había dispuesto medidas de protección para Thiago y su hermano, mientras la Secretaría de Primera Infancia y Niñez realizaba un seguimiento del caso. Aunque aún restan estudios, entre ellos un cotejo genético, los investigadores consideran que las pruebas reunidas hasta el momento refuerzan la hipótesis de que la madre conocía el contexto de riesgo al que estaban expuestos sus hijos y no actuó para evitar el desenlace fatal.

