El intento de secuestro y abuso de una nena de 7 años en Campo Grande, Misiones, generó conmoción en la provincia. Después del horror que vivió su hija, Micaela, su mamá, rompió el silencio y contó cómo quedó la víctima tras el ataque.
“Esos treinta segundos bastaron para traumarla de por vida”, expresó la mujer en diálogo con TN. Según relató, desde ese momento su hija no quiere quedarse sola y necesita estar acompañada incluso dentro de su propia casa.
El relato de la madre
“No consigue ir al baño solita, no quiere dormir sola y voy con ella. Tampoco quiere comer si no estoy a su lado”, contó Micaela sobre las consecuencias que dejó el episodio.
La mujer también reveló una frase que su hija le repite todos los días. “Me pide ‘mami, ora por mí’. Incluso, dentro de casa cuando va a buscar un vaso de agua, me dice ‘mami, mírame que tengo miedo’. Si no estoy al lado de ella se desespera, no se siente segura”, expresó.
Según explicó, era la primera vez que su hija salía sola. La chica iba hacia la casa de su abuela, que tiene un kiosco, cuando fue interceptada por el agresor.
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“Siempre van entre dos o los cuatro juntos a la casa de mi mamá. El viernes, iban a buscar unas masitas. Mandé a la más grande con ella, pero no me di cuenta que se quedó y se fue la otra sola”, detalló.
El hecho quedó registrado por cámaras de la zona. En las imágenes se ve que la niña caminó unos 20 metros desde su casa por una calle desierta hasta que el agresor la alcanzó, la saludó y la acompañó unos metros.
Después, ambos desaparecieron del registro y volvieron a aparecer cuando el hombre la llevaba en brazos e intentaba entrar a un terreno con malezas. La víctima alcanzó a gritar y su familia escuchó el pedido de auxilio.
“Yo en un primer momento me senté en la cama, le dije a mi esposo que era ella. Cuando nos miramos, volvimos a escuchar y sentimos como que se había asustado de algo, y ahí salimos corriendo”, recordó Micaela.
El papá salió de la casa y siguió los ruidos y gritos entre la maleza. Allí encontró a su hija con el agresor, que terminó soltándola y escapó corriendo.
Luego, la nena le contó a su mamá lo que había ocurrido: “Me dijo que me quería violar, que si gritaba me iba a hincar con el cuchillo que tenía en el bolsillo”.
Micaela también aseguró que su hija había visto al agresor en otras oportunidades en el barrio. “Siempre fue seguro para los chicos este lugar. Siempre se juntaban todos los niños de la cuadra a jugar con la bicicleta ahí y yo los miraba de acá, porque justo vivo en la esquina y se ve todas las cuadras”, lamentó.
El sospechoso fue detenido horas después del hecho, luego de ser identificado por las cámaras de seguridad. La causa quedó en manos del Juzgado Correccional y de Menores de Oberá y fue caratulada como “abuso sexual simple gravemente ultrajante agravado por el uso de arma”.