Una joven acudió a la Justicia para ser reconocida legalmente como hija de un hombre que murió en 2008 sin haberla reconocido. Como consecuencia, ella no figuraba entre los herederos de la sucesión.
El caso fue resuelto por un Juzgado en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de General San Martín. La filiación pudo comprobarse a través de una prueba de ADN realizada con sus hermanas.
Con ese resultado, la Justicia reconoció el vínculo biológico y la joven pudo ser incluida en la declaratoria de herederos.
El vínculo con su padre
La demandante contó que nació en 1999 y fue inscripta con el apellido de su madre. Su padre había mantenido una relación con la mujer antes de su nacimiento, pero nunca realizó el reconocimiento legal.
Durante sus primeros años sí mantuvo contacto con él. Según relató, la visitaba en cumpleaños y fechas especiales y también pasaba algunos fines de semana junto a su padre.
Después de cumplir 6 años dejaron de verse. Un año más tarde, y tras llamados de su madre, volvieron a encontrarse, aunque fue una de las últimas veces que estuvieron juntos antes de perder definitivamente el contacto.
La joven aseguró que creció sabiendo quién era su padre, pero prácticamente sin vínculo con él. En la Navidad de 2008, cuando todavía era una niña, lo llamó llorando y dejó un mensaje en el que le reclamaba por su ausencia, sin saber que había fallecido días antes.
Tras conocer la muerte también descubrió que no figuraba en la sucesión, donde estaban incluidas la esposa del hombre y sus hijas reconocidas legalmente. A partir de allí inició la demanda que finalmente permitió confirmar su filiación y reconocerla como heredera.