El veterinario Daniel Gómez Roja fue agredido el 12 de agosto en el centro de castración municipal de La Calera y contó el terrible hecho que vivió. El profesional fue golpeado luego de comunicarle a la tutora de una perra que el animal había muerto durante una cirugía.
En Arriba Córdoba, contó que atravesó días muy difíciles y recibió acompañamiento del Colegio de Veterinarios tanto en el aspecto legal como terapéutico. “Es algo que no le deseo a ningún veterinario ni de ninguna rama de la salud”, expresó.
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Según relató, ese día ingresó una caniche para ser castrada. Aseguró que le explicaron a la tutora los riesgos de la intervención de manera verbal y que después la mujer firmó el consentimiento correspondiente.
El momento de la agresión
Gómez Roja explicó que la perra murió durante la cirugía pese a los intentos de reanimación. Tras lo ocurrido, salió de la sala para comunicarle la situación a la mujer.
“Yo salgo a explicarle a la tutora lo que sucedió, se larga a llorar y se lamenta”, recordó. En ese momento, un hombre que estaba afuera golpeó la puerta y la mujer le explicó que era su pareja y también tutor del animal.
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El veterinario abrió para hablar con él, pero aseguró que fue atacado inmediatamente. “Sin mediar palabra ingresó, golpeó la mesa, la pared y acto seguido me golpeó a mí”, relató.
El primer golpe iba dirigido a su cara y alcanzó a agachar la cabeza. “Ahí me produce el corte tan profundo en el cuero cabelludo que sangra muchísimo”, señaló.
Luego, según su testimonio, el hombre continuó golpeándolo mientras él intentaba cubrirse con un brazo. Tres personas, entre compañeros y otro tutor que esperaba para una castración, intervinieron para frenar al agresor.
“Yo salí casi noqueado, fue un golpe que me dejó muy mareado”, recordó. Cuando logró recuperarse, pidió que llamaran a la Policía.
“No está detenido”
Gómez Roja afirmó que el agresor se retiró del lugar antes de la llegada de los efectivos. Al día siguiente, después de recibir puntos por la herida, realizó la denuncia.
“El Colegio de Veterinarios es querellante junto conmigo. Hasta el momento no está detenido”, sostuvo. El profesional manifestó además su preocupación porque el hombre tiene otro caniche que también iba a ser castrado ese día. “Yo no sé si va a golpear a otro veterinario”, planteó.
Y cerró con una fuerte advertencia: “No podemos esperar a que maten a un veterinario a golpes para que la Justicia reaccione”.