La enfermedad del hígado graso es una de las afecciones hepáticas más frecuentes y muchas veces puede pasar desapercibida. Aunque suele asociarse directamente con el consumo de grasas, el doctor Sabagh explicó en Telenoche que otros componentes de la alimentación tienen un papel importante.
El especialista detalló un estudio realizado en pacientes con hígado graso y prediabetes que fueron divididos en tres grupos: uno siguió una dieta cetogénica, alta en grasas y muy baja en carbohidratos; otro una dieta mediterránea, con cerca de 50% de hidratos y 30% de grasas; y el tercero una alimentación vegetariana y baja en calorías.
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Los resultados mostraron que la reducción de grasa en el hígado fue del 67% con la dieta cetogénica, mientras que tanto la mediterránea como la dieta baja en grasas y basada en plantas alcanzaron un 45%.
También hubo diferencias en la remisión de la prediabetes: se registró en el 50% de quienes hicieron dieta cetogénica, frente al 29% con la mediterránea y al 7% con la alimentación baja en grasas y basada en plantas.
“La grasa del alimento no forma grasa en el hígado. Hay que tenerle miedo a los hidratos de carbono, al azúcar y harinas refinadas. Los triglicéridos aumentan por eso”, señaló el médico.

Pese a los resultados obtenidos con la alimentación cetogénica, Sabagh aclaró que no necesariamente es una estrategia fácil de mantener a largo plazo. “No les digo de hacer esta dieta porque quizas es inviable sostenerla mucho tiempo pero si una dieta lo más bajo en hidratos posible”, afirmó.
Así, de acuerdo con los datos del estudio comentado por el especialista, la dieta cetogénica mostró los mejores resultados entre las tres alternativas comparadas.



