La muerte de Ángela “Lita” Álvarez, una jubilada de Santa Lucía, San Juan, cambió por completo de rumbo después de conocerse el resultado de una pericia forense.
La mujer había sido encontrada sin vida a fines de julio dentro de su casa de barrio Alberdi. Debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo, en un primer momento no había sido posible establecer cómo había fallecido.
Sin embargo, un estudio histopatológico determinó posteriormente que murió de manera violenta por asfixia por sofocación.
El hallazgo ocurrió después de que delincuentes ingresaran varias veces a la vivienda entre el 23 y el 27 de julio y se llevaran electrodomésticos, muebles y ropa de cama.
La situación salió a la luz cuando un vecino sorprendió a dos sospechosos intentando sacar una heladera en un carro enganchado a una bicicleta. Logró reducir a uno de ellos y dio aviso a la Policía. Al entrar a la vivienda, los efectivos encontraron a Álvarez muerta junto a su cama.
Mientras se esperaban los resultados forenses, la investigación avanzó inicialmente por los robos y los sospechosos fueron imputados por hurto simple. Pero la conclusión de que la jubilada había sido asfixiada llevó a la Fiscalía a pedir una nueva calificación.
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Los cuatro detenidos quedaron imputados como coautores de robo seguido de muerte, delito que prevé penas de entre 10 y 25 años de prisión.
El juez de garantías Pablo León dispuso un año de prisión preventiva para los cuatro y extendió por el mismo plazo la Investigación Penal Preparatoria.
La causa sigue abierta para determinar qué participación tuvo cada uno en la muerte de Álvarez. Además, la Fiscalía analiza cámaras de seguridad y busca a otros dos sospechosos que permanecen prófugos.
Por el momento, la investigación confirmó que la jubilada fue asfixiada, aunque todavía no se estableció públicamente quién habría realizado la maniobra que provocó su muerte.