La investigación por la golpiza a dos adolescentes de 16 años en Alta Gracia sumó un testimonio clave. La agente Fernández, compañera del policía Mariano Villarreal, principal acusado de las agresiones, rompió el silencio y dio su versión de lo ocurrido durante la noche del 5 de septiembre.
La mujer está imputada por vejaciones por la Fiscalía del Segundo Turno de Alta Gracia, aunque permanece en libertad y en situación pasiva. En un primer momento había decidido no declarar, pero finalmente se presentó ante la Justicia.
Según informó Resumen de la Región, Fernández habría reconocido que su compañero golpeó a los dos menores en la zona del Camino a Los Lecheros. Su declaración respaldaría parte de la denuncia realizada por los adolescentes y sus familias.
“Le dije ‘¡pará Mariano, pará!’ pero no me hizo caso”, expresó la policía, de acuerdo con el testimonio que trascendió.
Las contradicciones con la versión del policía detenido
La declaración de Fernández cobra relevancia porque se contrapone con lo que había manifestado Villarreal ante la Justicia. El agente, que tiene prisión preventiva, negó haber golpeado a los adolescentes y aseguró que su intervención se había limitado a “un reto” y “un empujón”.
Sin embargo, su compañera habría confirmado que existieron golpes y que incluso intentó detenerlo. Esta versión también coincide con lo que habían contado los propios adolescentes: señalaron que la mujer policía no los agredió y que intervino para pedirle a Villarreal que dejara de golpearlos.
La denuncia por la golpiza a los adolescentes
El episodio ocurrió el 5 de septiembre en Alta Gracia. Axel Aurich, abogado de los menores, había explicado en Arriba Córdoba que todo comenzó cuando un patrullero empezó a seguir la moto en la que circulaban los jóvenes.
De acuerdo con el relato de la defensa, después de que los adolescentes se detuvieron, uno de los policías los atacó. “El policía que manejaba se baja, los tira al piso y les empieza a pegar patadas”, afirmó el letrado.
Como consecuencia de las agresiones denunciadas, uno de los chicos sufrió fracturas de tibia y peroné, mientras que ambos presentaron lesiones en la cabeza.
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Aurich también denunció que el efectivo habría amenazado a los menores con un arma para evitar que contaran lo sucedido. “Si ustedes denuncian, los voy a buscar y los voy a matar”, sostuvo el abogado sobre las palabras que les habría dirigido el agente.
Según la defensa, antes del episodio los policías no les habían pedido documentación ni realizado un control.
La denuncia fue presentada por las madres de los adolescentes a comienzos de septiembre. La causa continúa bajo investigación judicial, con intervención también del Tribunal de Conducta Policial, mientras Villarreal permanece con prisión preventiva.