El deterioro de los ingresos y el avance del endeudamiento encendieron nuevas señales de alerta sobre la situación de la clase media. Desde el Centro de Almaceneros de Córdoba advirtieron que cada vez más familias tienen dificultades para cubrir gastos esenciales y que, en algunos hogares, ya se recortan comidas.
“Más allá de la cifra de la inflación, siempre los salarios van por detrás de la inflación. Entonces encontramos que hay una fuerte pérdida del poder adquisitivo y poder de compra de las familias. Si bien, comparándolo con otros períodos, el número está más bajo, la inflación sigue siendo muy alta”, sostuvo a Arriba Córdoba Germán Romero, presidente de la entidad.
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La inflación de septiembre fue del 1,9%, según el Indec, y acumuló un 23,6% en los primeros nueve meses del año. En la comparación interanual, el aumento de precios alcanzó el 33,4%.
En ese escenario, Romero puso el foco especialmente en el peso de las obligaciones financieras. “Hoy hay una situación estructural que es el endeudamiento de las familias, que nos marca que el 44% de los hogares destina más del 50% de su ingreso al pago de deudas”, señaló.
La clase media, bajo presión
Para el titular del Centro de Almaceneros, uno de los sectores más golpeados es el de los trabajadores asalariados que no reciben asistencia directa. “La clase media tiende a disminuir, lamentablemente sí. Hoy es la clase más perjudicada, termina siendo una autopista a la pobreza”, afirmó.
Y agregó: “La clase media no cuenta con ninguna asistencia y nos encontramos con una problemática. Trabajadores en blanco, asalariados, no llegan a cubrir sus gastos esenciales, más allá de la línea de ingreso. Hay un porcentaje de hogares que no llega a completar ni siquiera la canasta básica alimentaria”.
Según el Indec, durante septiembre una familia de cuatro integrantes necesitó $738.690 para superar la línea de indigencia y $1.632.505 para no caer por debajo de la línea de pobreza.
Los cálculos del Centro de Almaceneros son más altos. Para esa entidad, un hogar de cuatro personas necesitó aproximadamente $1.130.000 para cubrir la canasta alimentaria y unos $2.076.500 para afrontar la canasta básica total, sin incluir alquiler.
Recortes incluso en la comida
El informe de la entidad también advirtió sobre cambios en el consumo cotidiano de los hogares con menores.
“En el 28,3% de los hogares donde residen menores, algunos o todos ellos tuvieron que recortar raciones o suprimir alguna ingesta diaria por problemas económicos. De ese porcentaje, un 16,5% corresponde a lo que hasta el año pasado era clase media”, explicó Romero. “Se recorta alguna comida diaria”, resumió.
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El dirigente también marcó una diferencia entre los sectores de menores ingresos y la clase media. “Siempre el sector más vulnerable económicamente termina siendo perjudicado, pero hoy ese sector vulnerable cuenta con un instrumento que es el único que se ha actualizado por parte del Gobierno nacional, que es la AUH”, expresó.
Desde el Centro de Almaceneros también cuestionaron la metodología tradicional para medir pobreza y señalaron que gastos como servicios, alquileres y deudas tienen hoy un peso mucho mayor dentro del presupuesto familiar.
“La más perjudicada es la clase media, que va pasando diariamente hacia la pobreza”, concluyó Romero.