Una comerciante de Córdoba sufrió dos robos en menos de 48 horas en su despensa, ubicada a solo una cuadra de la Jefatura de Policía. En el segundo ataque, los delincuentes la amenazaron con un cuchillo, la encerraron en el baño y se llevaron dinero, mercadería y hasta su anillo de matrimonio.
La víctima es Valeria, dueña de un local de calle 9 de Julio al 1.200, donde trabaja desde hace seis meses. En diálogo con Arriba Córdoba, contó que los episodios ocurrieron entre el viernes y el sábado pasado, aunque el último fue mucho más violento.
+ VIDEO: el segundo robo a la despensa ubicada a una cuadra de Jefatura:
El primer robo sucedió mientras atendía con la puerta abierta. Dos personas entraron como si fueran clientes, pidieron productos y aprovecharon el momento del cobro para escapar con la mercadería sin pagar.
El violento segundo robo que quedó grabado
El sábado, alrededor de las 13:30, otros dos delincuentes ingresaron a la despensa. Esta vez, la situación fue distinta: cerraron la puerta, pasaron detrás del mostrador y tomaron un cuchillo que la comerciante utilizaba para cortar fiambres.
Con esa arma comenzaron a amenazarla mientras se apoderaban de sus pertenencias. “Me robaron hasta el anillo de matrimonio”, lamentó Valeria, quien también perdió el dinero de la caja, una computadora, su celular y una mochila con objetos personales.
Los asaltantes no se conformaron con lo que encontraron a mano. La llevaron hasta el baño bajo amenazas, la encerraron y le ordenaron que no saliera. Desde allí, la mujer escuchó cómo revisaban el negocio y se llevaban otros productos, entre ellos bebidas alcohólicas y cigarrillos.
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“No fue poco el tiempo, han sido unos buenos minutos que estuvieron acá. Tuvieron tiempo de revolver todo”, recordó.
El ataque quedó registrado parcialmente por una cámara de seguridad. Según explicó, uno de los ladrones golpeó el dispositivo, pero las imágenes alcanzaron a captar el comienzo del asalto.
Después de cometer el robo, los delincuentes abandonaron el local. Vecinos del sector observaron que subieron a un auto estacionado a media cuadra.
Valeria pudo pedir ayuda y comunicarse con la Policía gracias a la colaboración de las personas que estaban cerca. “La Policía vino a los 15 minutos cuando yo llamé con ayuda de los vecinos”, contó.
La comerciante aseguró que los efectivos le informaron que las cámaras de vigilancia de la zona habían registrado el vehículo utilizado por los sospechosos.
Miedo
Además de las pérdidas materiales, los robos modificaron por completo la rutina de Valeria. La mujer explicó que atiende con rejas para sentirse más protegida mientras trabaja. “No era la idea cuando diseñé el negocio pero ahora no puedo hacerlo”, expresó.
La cercanía con la Jefatura de Policía había sido, justamente, uno de los motivos por los que eligió instalarse en ese lugar hace seis meses. “Cuando me mudé a este negocio yo me fijé en la zona y pensé ‘estoy a una cuadra de la Jefatura’. Eso lo tomé en cuenta para mudarme acá”, recordó.