A menos de un año de su creación, Mágico Sueño del Alma se prepara para lograr lo impensado: debutar en el Super Deportivo, en el escenario que lleva el nombre del Loco Amato. Antes de su presentación del domingo 15 de febrero, la banda pasó por Cuarteteando para contar su historia, que arrancó en las calles y las redes sociales.
La agrupación nació de la mano de la productora Fuaa Contenidos, que juntó a dos jóvenes talentos cordobeses: Gian Rivarola, quien venía con un proyecto personal, y Emiliano Guzmán, un cuartetero de barrio que no le tiene miedo al trabajo duro.
Gian Rivarola se dio a conocer con un desafío ambicioso: cantar durante 150 días por toda la provincia de Córdoba. Ese reto, que compartió en redes sociales, fue el puntapié inicial de lo que después se convertiría en Mágico Sueño del Alma.
Cuando el proyecto arrancó, los cantantes comenzaron a subir videos en TikTok e Instagram, interpretando clásicos de La Mona Jiménez, El Loco Amato, Ulises Bueno, Cachumba y más. Los números no tardaron en llegar: miles de visitas que escalaron hasta superar el millón de reproducciones en algunos videos.
El sello distintivo de la banda es su fidelidad al tunga tunga tradicional. En una época donde el cuarteto mutó y se llenó de corrientes musicales, Mágico Sueño del Alma eligió el camino de lo clásico, de lo que se bailaba en los bailes de antes.
Tunga tunga puro en Cuarteteando
Durante su paso por el programa, Gian y Emiliano interpretaron varios de los temas que los llevaron a la fama: Oh pájara, Te busco y voy por ti, Mary la del burdel, Como yo nadie te ha amado y más. Entre enganchado y enganchado, los cantantes charlaron sobre cómo llegaron a estar a punto de pisar el escenario del Super Deportivo.
Gian Rivarola es hijo del Gato Rivarola, reconocido percusionista del cuarteto que tocó en bandas como Damián Córdoba, La Mona Jiménez y Megatrack. Criado entre bailes y música, Gian se perfila en este mundo hace tiempo. Antes de Mágico Sueño del Alma, tuvo su propia banda que llevaba su nombre y con la que estuvo alrededor de un año.
El “Ozuna cordobés” que trabaja de albañil
Emiliano Guzmán tiene una historia distinta pero igual de auténtica. El cuartetero inició su carrera mientras continuaba trabajando de albañil, algo de lo que se jacta con mucho orgullo. “Soy un muchacho de barrio”, dice Emi, frase que lleva tatuada en el brazo y que adoptó como forma de vida.
Sus ojos celestes no pasan desapercibidos. Algunos usuarios ya lo apodaron “el Ozuna cordobés”, en referencia al cantante centroamericano conocido como “El negrito ojos claros”. “No soy tan negrito, de alma sí”, bromeó el cantante con humor barrial.
Ahora, Mágico Sueño del Alma enfrentó su primera gran prueba en el Super Deportivo. Aunque los cantantes admitieron estar un poco nerviosos, no veían la hora de debutar en ese lugar mítico del cuarteto cordobés.



