En la noche cordobesa hay clásicos que nunca pierden vigencia. Uno de los más fuertes es el baile de los viernes del Loco Amato en Atenas, un ritual que se repite semana tras semana y que ya es parte del ADN cuartetero.
No importa si sos de Córdoba capital, del interior, de otra provincia o incluso del extranjero: todos los caminos parecen conducir a Atenas cuando llega el viernes. Cristian Abel “El Loco” Amato lleva años sosteniendo este clásico, y la convocatoria no para de crecer.
Los que van lo dicen sin vueltas: “Es un baile diferente”. Hay algo en el aire de Atenas que remite a los viejos tiempos del cuarteto. Desde la costumbre de comprar la entrada en boletería —nada de anticipadas obligatorias— hasta la forma de bailar y vivir la noche, todo tiene un sabor especial.
“Es la cura de uno, mi cable a tierra. Yo vengo todos los viernes y de acá salgo a trabajar”, contó una fanática que no se pierde ni una fecha. Otros lo definen como “una terapia”. Y no es para menos: entre el público hay gente que viaja desde el interior de Córdoba, de otras provincias y hasta de Barcelona, solo para vivir la experiencia.
+VIDEO: Así se viven los clásicos de EL LOCO AMATO en ATENAS, otra misa cuartetera en Córdoba
Muchos coinciden en que el viernes es el mejor día para este tipo de fiesta. Salen del trabajo, se despejan bailando y después tienen todo el fin de semana para descansar. Aunque algunos tienen que madrugar igual, nada les impide ir a bailar con el Loco Amato.
Otro punto fuerte del clásico de Atenas es el ambiente familiar. Se ven padres con hijos, sobrinos y hasta abuelos compartiendo la pista. Todos destacan el clima agradable, la seguridad y la posibilidad de disfrutar del show sin preocupaciones.
Un show único: el Loco Amato y su conexión con la gente
Pero el corazón de la noche es, sin dudas, el show. El Loco Amato arranca a cantar a la 1:45 y sigue hasta las 5 de la mañana, con apenas una pausa de diez minutos. Algo poco común en el mundo del cuarteto.
El repertorio es un viaje por los grandes éxitos de Trula y La Fiesta, mezclados con los temas nuevos. La cercanía con el público es total: el Loco saluda, charla, se mete entre la gente y, fiel a su apodo, sorprende con locuras como treparse a los andamios, aparecer en una tarima inesperada o seguir cantando desde el auto cuando termina el baile.
Así, el clásico de los viernes en Atenas se mantiene como uno de los bailes más auténticos y queridos de Córdoba. Un lugar donde el cuarteto se vive a pleno, con alegría, familia y la energía inagotable del Loco Amato.