Cada 27 de julio, en varios países de Latinoamérica y en las redes sociales, se celebra el Día del Tecladista. En el mundo del cuarteto, esta fecha tiene un peso especial: los músicos que manejan las teclas son el corazón de las bandas y los responsables de crear las bases que hacen bailar a miles.
Aunque el teclado no estuvo en los orígenes del cuarteto, con el tiempo se volvió indispensable. Su capacidad para imitar otros instrumentos y reducir la cantidad de músicos necesarios lo transformó en un pilar de las orquestas. Además, con la llegada de los famosos “mambos” —la parte más bailable y esperada de cada tema—, el rol del tecladista se volvió aún más protagónico.
Para celebrar la fecha, Nelson Cimentón (Q’ Lokura), Emma Pedernera (actualmente al frente del piano) y Maxi Tessel (Cachumba) compartieron sus historias y los sueños que lograron cumplir gracias a su instrumento.
El desafío de ser tecladista en el cuarteto
Los tres músicos coincidieron en que el teclado exige mucho más de lo que parece. No solo se trata de tocar bien: hay que tener agilidad, practicidad y una memoria muscular afilada, porque en una banda de cuarteto el tecladista debe cubrir muchos sonidos y sostener el ritmo de toda la formación.
Llegar a ocupar ese lugar no es sencillo. Según contaron, el camino está lleno de horas de práctica y de esfuerzo para destacarse en un puesto clave dentro de la banda.
Los sueños cumplidos: Luna Park, Europa y el himno nacional
Nelson Cimentón, hoy referente de Q’ Lokura, recordó que su mayor sueño era tocar en el Luna Park. Después de años de recorrer escenarios y pasar por distintas bandas —muchas veces en condiciones difíciles—, logró presentarse varias veces en el mítico templo de la música y el boxeo. “Fue un anhelo de toda la vida”, confesó.
Por su parte, Emma Pedernera sorprendió al contar cómo vivió el momento de tocar el himno nacional en el estadio de River Plate antes de un partido de la Selección. El músico relató que, gracias a la relación entre Chiqui Tapia y Ulises Bueno, fue convocado para acompañar a Ulises en la interpretación. Sin embargo, la experiencia tuvo un condimento extra: “No funcionaba el retorno y, con el grito de la gente, no escuchábamos nada. Tuvimos que tocar de memoria”, recordó. Al terminar, la emoción fue tan grande que los tres músicos se largaron a llorar por la presión y la responsabilidad.
Maxi Tessel, en tanto, cumplió el sueño de llevar el cuarteto a Europa. Si bien hace algunos años no era común que las bandas viajaran al viejo continente, Cachumba logró girar por distintos países. “Tocar tan lejos la música de Córdoba fue increíble. Parecía la Jungla España”, bromeó Maxi, en referencia a los bailes cuarteteros más emblemáticos.
El rol clave de los tecladistas en la música popular
Más allá de los escenarios y las anécdotas, los tres músicos remarcaron la pasión que sienten por el teclado y el orgullo de ser parte de la historia del cuarteto. Su trabajo es fundamental para que cada canción suene como la gente espera y para mantener viva la esencia del género.
En el Día del Tecladista, el reconocimiento es doble: por el esfuerzo, la creatividad y la energía que ponen en cada show, y por ser los responsables de que el cuarteto siga sonando fuerte en cada rincón.



