Un día como hoy, pero de 1953, llegaba al mundo Daniel Humberto Reyna, conocido artísticamente como El Monstruo Sebastián. En el día en que el querido ídolo cuartetero cumpliría años, su hijo Germain dialogó con Cuarteteando y recordó con emoción algunos de los momentos que compartieron a lo largo de sus carreras.
Junto al Príncipe, volvimos a ver un video más que especial: una presentación en Pasión de Sábado en la que El Monstruo le cedió el escenario a su hijo para que pudiera lucirse ante todo el país.
Al recordar aquel momento, Germain destacó el enorme gesto de su padre: “Era su momento, era su lugar, y él siempre me hacía un lugarcito para mostrarme”.
Además, reconoció que las cámaras y la televisión nunca fueron su parte favorita del trabajo: “A mí me dan nervios siempre, las cámaras y la televisión, es la parte que menos disfruto de mi trabajo, pero bueno, entiendo que también es necesario”.
El escenario, un lugar de encuentro
Germain también habló de la conexión especial que tenía con su padre cuando ambos compartían escenario. “Ese era nuestro lugar donde más nos entendíamos, el escenario, la música, donde siempre estábamos de acuerdo”, recordó.
Más allá de las presentaciones, atesora especialmente aquellos momentos lejos de las luces y el público. “Recuerdo hermosas conversaciones que hemos tenido a la madrugada volviendo los dos solos y eso es lo que atesoro en mi corazón”, expresó con emoción.
“Él siempre cantó con toda el alma”
El video que volvieron a mirar juntos tiene además un significado particular. En aquella presentación, El Monstruo ya atravesaba problemas de salud. Sin embargo, eso nunca le impidió entregarse por completo sobre el escenario.
“Él siempre cantó con toda el alma”, aseguró el cantante, una frase que resume la pasión con la que Sebastián vivió la música y su vínculo con el público.
+VIDEO: Germain recordó a su padre en el día que cumpliría años
A casi una década de su partida, el recuerdo de Daniel Humberto Reyna continúa presente en su familia y en generaciones de cuarteteros. En el día en que cumpliría 73 años, su hijo volvió a encontrarse con una de esas imágenes que mantienen vivo su legado: un padre que, incluso desde su propio escenario, siempre encontraba un lugar para que brillara su heredero.



