En el marco del Día de la Madre, Graciela, Pamela y Ana María participaron de una charla íntima para el ciclo “Mamá, la primera fan”, donde repasaron cómo fue acompañar a sus hijos en el camino artístico. Las tres madres compartieron anécdotas, desafíos y el orgullo de verlos crecer en el mundo del cuarteto y la música.
Graciela, mamá de Chino, Fran y Fede Herrera, relató cómo la familia entera se organizaba para que los chicos pudieran cumplir con sus compromisos musicales sin descuidar la escuela. “Iba el colectivo y nosotros por atrás y no solo mi marido y yo, el resto de los chicos que no cantaban, todos arriba”, recordó sobre los viajes familiares para acompañar a sus hijos a las presentaciones en el interior de la provincia.
La rutina de los domingos era intensa: “Yo llevaba en el baúl toda la ropa para el lunes para el colegio, así que nos bajábamos del auto, nos cambiábamos y pasábamos derecho para el colegio”, contó Graciela. Detrás de esas jornadas, había una decisión consciente de acompañarlos de cerca y cuidar tanto su bienestar como el esfuerzo invertido en su formación. “Me gusta lo que hacen, los apoyo, pero también cuidamos mucho la inversión que hizo uno de tiempo. Yo no salía con mis amigas, yo estaba de lunes a lunes con ellos, íbamos a donde podían ir ellos; si no, no salimos”, explicó. Y agregó: “Prefería cuidarlos yo, rara vez se quedaban a dormir en algún lado”.
Pamela, mamá de Valentina y Martina Márquez, habló desde su experiencia como artista y la complicidad que tiene con sus hijas. “Nosotros acá, les vaya bien o no les vaya tan bien, somos laburantes de la música. La fama es espuma, hoy la tenés, mañana no sabés. Acá nadie se tiene que creer nada, hay que laburar”, expresó con énfasis.
Pamela fue corista y también protagonista de un dúo, y esa trayectoria le permitió ocupar el rol de madre y consejera. Siempre les inculcó la importancia de la independencia y el esfuerzo: “Nadie les va a regalar nada”. Además, contó que para ellas la vida entre giras y horarios cambiados es algo cotidiano: “Nos criamos, toda la vida, para nosotros es lo cotidiano”, mencionó sobre la rutina familiar marcada por la música.
Ana María, mamá de Juan, Lucas y Agu Ninci, compartió cómo fue criar a tres varones artistas y ayudarlos a desarrollar su creatividad. Recordó los inicios de sus hijos en el punk rock y cómo, a pesar de sus consejos, ellos siguieron su propio camino. El apoyo económico y la paciencia fueron parte de su día a día, en una dinámica familiar donde la música siempre estuvo presente.
El crecimiento profesional de los Ninci implicó largas giras y noches fuera de casa, una realidad que Ana María aprendió a sobrellevar con preocupación y orgullo. La rutina de revisar el teléfono cada mañana para asegurarse de que sus hijos estén bien se volvió parte de su vida, así como la costumbre de ver su casa llena de músicos y colaboradores. El estudio de Monada, instalado en lo que fue el hogar familiar, simboliza el lugar central que ocupa la música en la vida de los Ninci. Ana María reconoce que, aunque perdió su espacio, ganó la satisfacción de ver a sus hijos desarrollarse como artistas y personas.
Las historias de Graciela, Pamela y Ana María reflejan el esfuerzo, la dedicación y el amor de las madres que acompañan a sus hijos en el camino artístico. Entre viajes, rutinas cambiadas y mucho trabajo, ellas son las primeras fans y el sostén fundamental de quienes hoy brillan en los escenarios.