En el marco del Día de la Madre, la historia de Ana María Nieto se destaca entre las mujeres que dejaron huella en el mundo del cuarteto. Madre de Lucas, Agustín y Juanito Ninci, los tres líderes y fundadores de Monada, Ana María vivió de cerca el recorrido de sus hijos en la música y fue testigo de cómo su hogar se transformó en el centro creativo de la banda.
Desde los primeros pasos de Lucas en la música, toda la familia acompañó sus presentaciones. Con el tiempo, sus hermanos menores se sumaron y juntos formaron un proyecto que pasó por distintos géneros antes de consolidarse en el cuarteto. El impulso definitivo llegó de la mano de Juanito, el más chico, quien siempre mostró pasión por el género y fue el motor para que los tres hermanos se unieran en Monada.
La casa familiar, primero en Nueva Córdoba y luego en Puente Blanco, se convirtió en el espacio donde la creatividad y la música tomaron el control. Con el paso de los años, el hogar fue adaptado hasta transformarse en el estudio de grabación de la banda, un lugar donde el movimiento y la presencia de colaboradores es constante.
El rol de cada hijo y la convivencia con el arte
Ana María supo identificar las particularidades de cada uno de sus hijos dentro del grupo. Agustín se destacó por su equilibrio y su capacidad para mantener los pies en la tierra, mientras que Lucas se mostró como el soñador y el más despreocupado por lo material. Juanito, por su parte, aportó energía y espontaneidad, tanto arriba del escenario como en la vida cotidiana.
La convivencia con tres artistas trajo desafíos y anécdotas. Ana María recordó los inicios de sus hijos en el punk rock y cómo, a pesar de sus consejos, ellos siguieron su propio camino. El apoyo económico y la paciencia fueron parte de su día a día, en una dinámica familiar donde la música siempre estuvo presente.
Casa tomada por la música
El crecimiento profesional de los Ninci implicó largas giras y noches fuera de casa, una realidad que Ana María aprendió a sobrellevar con preocupación y orgullo. La rutina de revisar el teléfono cada mañana para asegurarse de que sus hijos estén bien se volvió parte de su vida, así como la costumbre de ver su casa llena de músicos y colaboradores.
El estudio de Monada, instalado en lo que fue el hogar familiar, simboliza el lugar central que ocupa la música en la vida de los Ninci. Ana María reconoce que, aunque perdió su espacio, ganó la satisfacción de ver a sus hijos desarrollarse como artistas y personas.
Reflexiones sobre la maternidad y el legado artístico
A lo largo de los años, Ana María se convenció de que la maternidad es un aprendizaje constante y que no existen fórmulas para criar hijos artistas. Eligió acompañar y dejar que cada uno siguiera su propio camino, confiando en que la libertad y el apoyo serían la mejor herencia.
Hoy, la madre de los Ninci mira con orgullo el recorrido de sus hijos y celebra el lugar que Monada ocupa en el cuarteto, especialmente por la autenticidad de sus letras y la creatividad que los caracteriza. Entre recuerdos, bromas y anécdotas, Ana María sigue siendo la primera fan de sus hijos y una figura clave en la historia de la banda.