Los integrantes de la Fyling Hall School, una pequeña escuela de Inglaterra especializada en equitación, se llevaron una linda sorpresa.
En mayo, el caballo llegó al mundo con una mancha de cabello igual a la de su perfil. Inmediatamente, se ganó el nombre de Da Vinci y empezó a galopar por todo el mundo.
Wendy, dueña de la escuela, quedó encantada: "Fue un feliz accidente. Compré a su mamá sin saber que estaba preñada". Aunque contó que al principio no estaba contenta, la belleza del animal la enamoró: "Los niños lo aman y es muy amable. Mientras un montón de caballos tienen parches, él tiene uno único".



