Carlos Tevez y Guillermo Barros Schelotto quedaron en el centro de la escena en la previa del cruce entre Talleres y Vélez por la segunda fecha del Torneo Apertura, que terminó con derrota de la T por 2 a 1 en Buenos Aires.
El motivo fue un gesto que no pasó desapercibido: las dos glorias de Boca Juniors no se saludaron antes del inicio del partido en el estadio José Amalfitani, lo que alimentó nuevamente los rumores sobre la mala relación entre ambos.
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La situación fue captada por las cámaras de televisión, que enfocaron repetidamente a los bancos de suplentes. “Como es sana costumbre, no hubo saludo entre Guillermo y Tevez”, comentó el periodista Damián Iribarren durante la transmisión.
Su compañero Esteban Edul aportó contexto: “La relación se rompió cuando Barros Schelotto dirigía a Boca y Tevez era jugador. Primero le dijo que se quedaba y después se fue a China y eso a Guillermo no le gustó”.
Luego del encuentro, el tema se trasladó a la conferencia de prensa. Barros Schelotto fue consultado por la polémica y respondió sin darle demasiada importancia.
“No hubo saludo por nada en especial. A veces se saludan, a veces no. No tengo nada que decir. Si tuviera algo que decir de Tevez, se lo diría yo a él”, expresó el Mellizo.
Tevez, en cambio, fue más tajante. Ante la pregunta, primero lanzó una sonrisa irónica y luego evitó profundizar: “Con la segunda pregunta prefiero no hablar”, dejando en claro que el vínculo entre ambos está quebrado.
El origen del conflicto
La historia del distanciamiento se remonta a 2016, cuando Barros Schelotto asumió como entrenador de Boca. Tras la obtención del título, Tevez anunció su salida al Shanghai Shenhua de China, una decisión que molestó al cuerpo técnico.
El Apache regresó en enero de 2018, con Guillermo aún en el banco, y debió competir por un lugar en un equipo que ya contaba con figuras como Darío Benedetto, Ramón Wanchope Ábila y Mauro Zárate. A fines de ese año, en la final de la Copa Libertadores 2018 ante River, Tevez fue suplente e ingresó a los 110 minutos en el alargue del partido de vuelta.
Desde entonces, la relación entre ambos nunca volvió a ser la misma, y el episodio en el Amalfitani fue una nueva muestra de que la distancia sigue intacta.






