El clásico de Belo Horizonte entre Cruzeiro y Atlético Mineiro terminó con un escándalo histórico en el fútbol brasileño. El 1-0 del Cruzeiro en la final del campeonato estadual quedó completamente opacado por una batalla campal entre jugadores, suplentes y miembros de los cuerpos técnicos.
El conflicto estalló en el primer minuto de adición del segundo tiempo, cuando el arquero del Mineiro, Everson, contuvo un remate y fue chocado con violencia por Christian, mediocampista del Cruzeiro, que llegó tarde a disputar el rebote.
Tras el impacto, Everson reaccionó con enojo, tiró al rival al suelo y comenzó a reclamarle con vehemencia. Ese momento encendió la mecha del conflicto. En segundos, jugadores de ambos equipos comenzaron a empujarse y a intercambiar golpes, generando distintos focos de pelea dentro del campo.
+ VIDEO: la batalla campal en el clásico entre Cruzeiro y Atlético Mineiro:

Las imágenes mostraron piñas, corridas y patadas voladoras, con varios futbolistas involucrados y algunos protagonistas que terminaron en el piso en medio del descontrol.
La tensión también tuvo protagonismo argentino. Uno de los momentos más impactantes fue cuando Lucas Romero, mediocampista del Cruzeiro, saltó y lanzó una trompada contra Everson.
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Luego apareció otro argentino, Lucas Villalba, quien le aplicó una patada voladora por detrás a Hulk, delantero del Atlético Mineiro. El atacante brasileño reaccionó furioso y fue a buscar revancha, aunque su golpe no llegó a destino.
En medio del caos, el arquero Cássio recorrió toda la cancha para meterse en la pelea, mientras que el entrenador Eduardo Domínguez también intentó intervenir para separar.

El árbitro Matheus Delgado Candançan quedó sin control de la situación y debió solicitar protección policial. Personal de seguridad de ambos clubes y la policía militar ingresaron al campo para intentar frenar la gresca. Tras varios minutos de tensión, finalmente lograron calmar los ánimos.
Récord histórico de expulsiones
Aunque el partido terminó sin expulsiones durante el juego, horas más tarde el árbitro presentó el informe oficial con sanciones ejemplares.
En el acta se registraron ¡23 jugadores expulsados!, estableciendo un nuevo récord en el fútbol brasileño. La marca superó al histórico encuentro entre Portuguesa y Botafogo en 1954, cuando se habían producido 22 expulsiones.
Según el Código Brasileño de Justicia Deportiva, las sanciones tendrán validez territorial, por lo que los futbolistas castigados cumplirán las suspensiones únicamente en el campeonato estadual de Minas Gerais, sin afectar su participación en el Brasileirao ni en la Copa do Brasil.







