Franco Colapinto dejó por un momento la adrenalina de la Fórmula 1 y aprovechó una pausa en Milán para disfrutar de una cena en un restaurante italiano. La visita del piloto de Alpine no pasó desapercibida, no solo por su presencia sino también por lo que pidió para comer.
El joven argentino se acercó a la Osteria da Fortunata, un reconocido local de cocina romana, donde fue atendido por su gerente, Jérôme Leguizamón, quien reveló detalles del encuentro.
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“Fue de noche, pasó de casualidad. Me dijo que ya conocía el lugar y que le encantaban los platos. Es un pibe re sencillo, superhumilde, un tipo normal”, contó Leguizamón en diálogo con TN.
Durante la cena, Colapinto eligió nada más ni nada menos que tres platos de pastas diferentes para su cena, además de postre. Comenzó con una pasta a la carbonara, luego siguió con una amatriciana y también pidió un cacio e pepe. Para cerrar pidió un tiramisú.

“Está flaquito, pero come como un dinosaurio”, bromeó el gerente, sorprendido por la cantidad de comida que ordenó el piloto.Además reveló que Colapinto gastó alrededor de 80 euros durante su paso por el lugar.
Tras el momento de descanso, el argentino ya vuelve a enfocarse en la competencia: su próximo desafío será el Gran Premio de Japón, la tercera carrera de la temporada de Fórmula 1, que se correrá el domingo en la madrugada de Argentina.







