Portugal se metió en octavos del Mundial después de una jugada cargada de tensión y tecnología. Croacia había empatado el partido a los 102 minutos del segundo tiempo, pero el gol fue anulado por una intervención clave del VAR y del chip incorporado en la pelota adidas Trionda.
La acción parecía llevar la llave al alargue. Tras un centro largo desde la izquierda, Matanovic saltó a cabecear y, a simple vista, dio la sensación de no haber tocado la pelota. El balón siguió su recorrido, rozó el techo de la cabeza de Veiga y llegó hasta Pasalic, que entró por detrás de la defensa y envió el centro para que Gvardiol convirtiera.
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El asistente noruego Ergan no advirtió ningún desvío en Matanovic y, como Pasalic estaba habilitado al momento del primer centro, habilitó al árbitro principal Espen Eskas para convalidar el gol.
La revisión del VAR, a cargo del inglés Gillett, fue determinante. Las cámaras no permitían comprobar con claridad si Matanovic había tocado la pelota, pero el sensor interno del balón sí registró el contacto.

En la transmisión oficial se vio un gráfico similar a un latido cardíaco, con una línea plana que hizo un pico justo cuando la pelota pasó junto a la cabeza del jugador croata. Ese registro evidenció que Matanovic había peinado el balón. A partir de ese toque, la posición de Pasalic pasó a ser antirreglamentaria y el gol de Gvardiol quedó invalidado.
La FIFA explicó el funcionamiento del sistema a través de su cuenta oficial. “Los sensores IMU alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve, mostrado a los espectadores en la transmisión como un ‘gráfico de latido cardíaco’”, comunicó.
La jugada mostró hasta qué punto la tecnología se volvió decisiva en el fútbol actual. Al sistema de offside semiautomático, que ya había hecho anular otros dos goles durante el partido, uno por equipo, se sumó la precisión del chip de la pelota.
Esta tecnología semiautomatizada para la detección del fuera de juego utiliza 16 cámaras que siguen al balón y a los futbolistas. El seguimiento se realiza 50 veces por segundo y recopila 29 puntos de datos por cada jugador, tomando en cuenta todas las partes del cuerpo válidas para el juego.
En este partido, Eskas utilizó la herramienta para invalidar goles de Cristiano Ronaldo, Petar Sucic y Josko Gvardiol.
Cuando el árbitro fue al monitor y observó la jugada con el apoyo del sensor, quedó claro que el toque de Matanovic había existido. Era un desvío prácticamente imposible de probar solo con las imágenes, pero el chip lo dejó en evidencia.







