La postal fue la misma tras el pitazo final del árbitro esloveno Vincic en el MetLife Stadium: los jugadores de la Selección Argentina con la mirada perdida, lamentando la final del Mundial 2026 que perdieron ante España.
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Entre la profunda decepción de los futbolistas albicelestes, destacó la desazón de Rodrigo De Paul, que estuvo parado la mayoría del tiempo junto a su amigo, Lionel Messi, que tampoco pudo ocultar su tristeza.
Mirando fijamente a la tribuna donde se encontraba el grueso de la hinchada argentina, el Motorcito juntó las palmas de las manos en señal de pedido de disculpas.
El mediocampista no tuvo un buen Mundial pero fue un símbolo de la remontada ante Inglaterra en la semifinal. En el duelo ante España no estuvo preciso, al igual que la mayoría de sus compañeros, y salió reemplazado por Giuliano Simeone a los 25 minutos del segundo tiempo.






