El Concejo Deliberante avanzó con el proyecto para regularizar la actividad de los naranjitas en Córdoba capital y se espera que sea votada este jueves.
En principio, el cobro regiría de lunes a viernes de 8 a 20 y los sábados de 8 a 14. El proyecto mantiene como referencia que la tarifa por hora equivalga al 60% del valor de un litro de nafta de mayor octanaje, por lo que rondaría los $1.320.
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De ese monto, el 80% quedaría para las cooperativas que nuclean a los naranjitas y el 20% para la Municipalidad. En números actuales, serían unos $1.056 para las cooperativas y $264 para el municipio.
ElDoce.tv dialogó con dos naranjitas: Gustavo, que trabaja por medio de una cooperativa, y Silvio, que hacía lo propio de manera informal. Ambos se mostraron en desacuerdo ante la inminente reglamentación y contaron sus experiencias personales.
“Hace 20 años trabajo en esto. Empecé en Alta Córdoba en los alrededores de un bar cercano al Bv. Los Andes pero ahora estoy trabajando cerca de Tribunales. Esto era un desastre y cuando llegamos a cuidar autos a la zona disminuyeron los robos en un 85%. Los empleados de Tribunales lo valoran mucho al punto de que recibimos regalos”, relató Gustavo.

También remarcó que la organización del trabajo busca dar previsibilidad en la zona. “Venimos temprano para dar seguridad, especialmente a las empleadas de Tribunales. Los turnos son de siete horas: van de 7 a 14 y de 14 a 21. Yo como coordinador general hago la franja de 6.30 a 14.30. Estamos bien organizados”, dijo.
Sobre sus ingresos, contó que llega con dificultad a cubrir sus gastos. “Llego con lo justo a fin de mes. Hago entre 500/650 ‘lucas’ al mes, por eso te digo que la tarifa oficial actual está desfasada”, sostuvo.
Aunque consideró necesaria alguna regulación para evitar abusos o malas prácticas, fue crítico del proyecto que se discute. “La reglamentación que proponen es inconcebible. Pero tendría que haber una regulación para evitar malas actitudes”, expresó.
Otra realidad
La otra mirada es la de Silvio, que hasta hace dos años trabajaba como naranjita de manera informal en barrio Observatorio y hoy la vida lo encuentra en un contexto menos informal. “Actualmente trabajo en un kiosco pero hasta hace un tiempo trabajaba cuidando autos. Ni pensaba en ser naranjita pero tuve que reemplazar a mi papá”, contó.
Silvio explicó que había heredado la cuadra de su familia y que, con el tiempo, construyó un vínculo de confianza con los vecinos. “Yo hacía el horario desde las 8 hasta las 20.30. Tenía mi cuadra que había heredado de mi papá y de mi tía. Me hice conocido por la gente de ahí, por los vecinos, por lo que tenía un vínculo de confianza”, relató.

Ese reconocimiento, según dijo, era tal que los vecinos rechazaban a otras personas que intentaban ocupar su lugar. “Cuando yo no iba y alguien más ocupaba mi lugar, la gente llamaba a la Policía cuando les querían cobrar”, afirmó.
A diferencia del esquema cooperativo, Silvio trabajaba a voluntad. “El cobro era a voluntad, no les imponía una tarifa. Hasta mayo de 2024 yo recolectaba cerca de $5.000 al día, dependiendo la jornada”, precisó.
También contó que viajaba en colectivo desde barrio Ampliación 1° de Mayo hasta Observatorio, pero cuando no había plata tenía que recorrer caminando los casi diez kilómetros de distancia.

Sobre la forma de cobro, señaló que intentaba evitar conflictos. “Yo al cobro lo hacía por adelantado pero si me decían que me pagaban después no había problema. Los esperaba hasta que volvieran y les cobraba. El que directamente no me quería pagar, no lo hacía. Nunca me gustó pelear así que no confrontaba en esas situaciones”, dijo.
Silvio reconoció que el trabajo le alcanzaba apenas para sostener el día a día. “Con la plata recaudada me alcanzaba para el día, pero cuando no me alcanzaba, ofrecía lavarle el auto a los clientes para hacer unos ‘mangos’ extras”, expresó.
Ahora, con otro empleo, compara ambas situaciones. “Afortunadamente, una amiga me consiguió un trabajo en un kiosco en donde hago más plata, no paso frío, no me mojo cuando llueve y no me muero de calor. Yo estaba conforme con ser naranjita pero este trabajo está mejor”, sostuvo.
Sobre el debate legislativo, fue claro: “No estoy de acuerdo con la prohibición de los naranjitas porque cada uno vive de lo que hace y esto le saca trabajo a mucha gente”.



