Un terrible robo piraña quedó registrado en una estación de servicio YPF de la ciudad de Córdoba. Unas 60 motos invadieron el lugar durante la madrugada y uno de los delincuentes llegó a robarle al playero.
El episodio ocurrió cerca de las 4 del sábado en una estación ubicada a metros del cruce de Arturo Capdevila y avenida Circunvalación, en barrio Yofre Norte, en la zona noreste de la Capital.
En ese momento había un solo trabajador en la playa. Al ver el ingreso masivo de motos, el empleado se refugió en la casilla por miedo.
“Mi compañero estaba baldeando la playa, vio a todas las motos y se metió a la casilla por el miedo”, relató una compañera de la víctima en diálogo con Noticiero Doce.
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La trabajadora contó que uno de los motochoros se bajó y le pidió cargar combustible, pero el playero se negó por la situación en la que había llegado el grupo. “Mi compañero le dijo que no le iba a cargar porque en esas condiciones no se podía y entonces se lleva una caja donde tenemos los tickets de los clientes, datos importantes de esos clientes”, explicó.
La empleada sostuvo que el robo pareció más una forma de generar daño que un intento por llevarse algo de valor. “No había otra cosa para robar. Es más, quisieron llevarse hasta una bolsa de hielo”, señaló.
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Mientras permanecía encerrado, el playero envió un mensaje al WhatsApp de Ojos en Alerta. Según indicó su compañera, la respuesta demoró entre 20 y 30 minutos y para entonces el grupo ya se había ido.
“Vecinos también llamaron a la Policía. Las cámaras toman las patentes de las motos y las caras, porque no llevaban casco. Con los datos descubrieron quién se llevó esa caja”, agregó.
Segundo robo en menos de un mes
La empleada remarcó que es el segundo episodio de inseguridad que sufren en la misma estación en menos de un mes.
El pasado 4 de mayo, un delincuente vestido como policía asaltó al mismo playero durante la madrugada. El ladrón lo amenazó con un arma, le colocó precintos en las manos y lo dejó atado dentro de la casilla de cobro.
En ese caso, el asaltante actuó con un cómplice que hacía de campana y escapó con una suma menor de dinero. Ahora, el nuevo ataque volvió a encender la preocupación entre los trabajadores. “Mi compañero está con miedo de que pase algo peor”, cerró la empleada.