Un robo dejó a Franco, plomero y electricista de Córdoba, sin sus herramientas de trabajo y prácticamente sin posibilidad de generar ingresos. El hecho ocurrió en su casa de barrio Los Olmos y desde hace cinco días intenta encontrar la forma de volver a ponerse en marcha.
El domingo pasado salió de su vivienda junto a una de sus hijas para ir a ver a Racing. Antes habían estado realizando un arreglo doméstico y varias herramientas quedaron en un sector del garaje que todavía no estaba terminado.
“Fuimos a ver Racing con mi nena. Dejamos la casa cerrada. La bacha se había obstruido, sacamos todas las cosas para el lado del garaje, que no estaba finalizado. Sacamos todo para limpiar y cuando nos damos cuenta al día siguiente, no habíamos guardado en el momento las herramientas y ya no estaban más”, relató en un móvil de Telenoche.
Franco es el principal sostén de su familia y tiene tres hijas adolescentes. El robo tuvo un impacto directo sobre sus ingresos porque los elementos que le llevaron son indispensables para realizar sus trabajos de plomería y electricidad.
“Hace una semana que no puedo trabajar”, contó. Durante estos días solo logró realizar una tarea porque uno de sus clientes le prestó sus propias herramientas para que pudiera concretarla.

Después de averiguar precios, calculó que necesita alrededor de 3 millones de pesos para recuperar todo lo perdido. Entre los elementos más necesarios mencionó una amoladora, herramientas de mano, un percutor y destornilladores, aunque aseguró que cualquier herramienta puede ayudarlo a retomar su actividad.
El golpe también repercutió en lo personal. “Me afecta en lo emocional, en lo económico, en todo un poco. Cuesta, pero tengo la fe intacta de poder salir de esta situación”, expresó.
Franco aclaró que no busca recibir dinero, sino conseguir elementos que le permitan volver a ganarse el sustento con su oficio. “No quiero que me regalen nada. Con la ayuda de alguna herramienta y trabajo, que sería lo esencial”, sostuvo.
Al hablar del impacto que la situación tuvo sobre su familia, no pudo ocultar la emoción. “Es complicado porque son las necesidades básicas. Somos una familia chiquita y cuando afecta, nos afecta a todos en genera*”, cerró



