En contraposición, la actividad física sostenida ayuda a reducir el edema y a reasorber el calcio. Todos los ejercicios ayudan pero la caminata constante es la opción ideal para reactivar el cuerpo y la circulación de la sangre.
El sedentarismo es predispone a la hipertrigliceridemia, a las enfermedades cardiovasculares, venosas y arteriales así como al debilitamiento óseo.
Sedentarismo y várices