La muerte de un bebé en un accidente doméstico conmociona a Estados Unidos. El pequeño jugaba frente a un espejo que se la cayó encima provocándole heridas fatales.
La tragedia tuvo lugar en febrero, dos meses antes del cumpleaños del menor, en una casa ubicada en Idaho. Lindsay, la madre de Reed, relató el suceso a modo de concientización para alertar a otras familias y que no vuelva a ocurrir un hecho similar.
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Ese día la mujer estaba cocinando y escuchó un fuerte estruendo que provenía del sector donde estaba el menor de sus tres hijos. “Aparentemente Reed tenía uno de sus cuencos de ventosa y lo pegó en el espejo y lo estaba tirando de un lado a otro para sacarlo (suponemos) y tiró del espejo hacia abajo sobre sí mismo”, escribió Lindsay en su cuenta de Instagram.
Y continuó: “Ni siquiera me di cuenta que estaba jugando junto al espejo, hasta que lo escuché caer y en 5 segundos se lo levanté”, agregó. En ese momento el niño aún estaba vivo y su madre notó que algo andaba mal pero pensó que estaba en shock por lo sucedido.

Sin embargo, Reed sufrió una “lesión cerebral traumática”. Los médicos tardaron seis minutos en llegar e hicieron todos los intentos por mantenerlo con vida pero no pudieron lograrlo. “Nunca esperamos que fuera tan grave, que él no sobreviviera”, se sinceró la mujer.
Sobre el espejo Lindsay que no estaba diseñado para ser instalado en una pared y que era tan pesado que “no había forma” de que sus hijos pudieran moverlo. Incluso ella y su esposo ponían una silla decorativa delante pero ese día la sacaron porque su perro había hecho pis en la alfombra.
“Solo estoy compartiendo esto porque no quiero que le pase a nadie”, explicó Lindsay sobre la razón por la que decidió contar la historia. También admitió que recibir comentarios negativos “valdría la pena” si con su testimonio podía salvar la vida de otro nene.