Arlindo de Souza, conocido como el “Popeye brasileño”, murió a los 55 años tras pelear con complicaciones renales y cardíacas durante años. El hombre vivía en Recife, Brasil, y era conocido por su intento de parecerse al icónico personaje de dibujitos animados.
Su historia se conoció años atrás por una práctica peligrosa: se inyectó aceite mineral en los brazos durante más de 30 años para agrandarlos. Se trata de una técnica casera que los médicos no recomiendan por los graves riesgos que provoca.
Una vida marcada por la obsesión y la tragedia
Nacido en Águas Compridas, un barrio humilde de la periferia de Recife, Arlindo también era conocido como Arlindo Anomalía y Arlindo Montaña. Según contó su sobrino, Denis Gomes de Luna, la muerte de un hermano lo llevó a enfocarse en la musculación. “Así empezó a inyectarse aceite hasta quedar así”, relató.
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Venía de una familia humilde, no terminó el secundario y se ganaba la vida como albañil. Vivía con su madre, a la que no le contaron de su muerte debido a su avanzada edad y delicado estado de salud.
Fama, bíceps de 73 centímetros y el precio de la viralidad
El propio Arlindo contó en entrevistas que sus bíceps medían 73 centímetros, lo que lo hizo muy viral. Su imagen copó los medios y las redes, pero la realidad de su día a día era muy dura.
En distintas entrevistas, dijo que empezó a tomar anabólicos a los 20 años “porque quería ser grande”. Pero no se detuvo ahí: se inyectó aceite mineral en los brazos y el trapecio, buscando siempre ser aún más imponente.

Los peligros del aceite mineral
Los médicos advierten que este método puede ser letal y está totalmente desaconsejado. Su sobrino cree que los problemas renales que provocaron su muerte están relacionados con el aceite mineral.
“Creo que tiene que ver, porque una cosa lleva a la otra. Uno de sus riñones dejó de funcionar y, en la semana de Navidad, el otro también. El pulmón se le llenó de líquido. Ni siquiera llegó a hacer diálisis porque tuvo un paro cardíaco”, contó Denis Gomes de Luna.



