Rosa María González Rincón, conocida como “Buñuelos”, fue detenida en las últimas horas en la ciudad venezolana de San Cristóbal. La mujer era considerada una pieza central de Generación Zoe, la organización liderada por Leonardo Cositorto, y permanecía prófuga desde hacía cuatro años.
La captura fue realizada por la Policía Internacional, que la identificó como la administradora del entramado que permitió las estafas millonarias bajo un sistema piramidal. En la organización, a la que ingresó en 2021, era presentada como Directora Zoebroker y responsable del algoritmo que prometía rendimientos extraordinarios.
Según el parte oficial, la detención se logró tras tareas de ciberpatrullaje, análisis de inteligencia digital y cooperación internacional. “Funcionarios adscritos a la Dirección General de Policía Internacional lograron la identificación y captura de una pieza clave de la organización criminal de alcance transnacional dedicada a la perpetración de estafas millonarias bajo sistema piramidal”, indicaron las autoridades.
Para la Justicia argentina, González Rincón era una de las personas más buscadas del caso. Tenía pedido de captura emitido por la Fiscalía de Villa María, en Córdoba, además de una alerta roja de Interpol y un requerimiento judicial desde Buenos Aires.
De Buenos Aires a la clandestinidad
Rosa María había llegado a la Argentina en febrero de 2019 con un permiso temporario y se instaló en el barrio porteño de Monte Castro. Antes de desaparecer, se movió por departamentos de alquiler en Buenos Aires y, según fuentes del caso, contaba con custodia privada.
Con el tiempo, los investigadores lograron determinar que se encontraba en algún punto de Venezuela, donde finalmente fue localizada y detenida.
En redes sociales se la popularizó como “Buñuelos” por un episodio de su vida personal previo a su ascenso en Zoe. De su pasado se sabe que estuvo en pareja con un hombre que solo le permitía vender tortas fritas y buñuelos en la calle, un dato que luego fue utilizado por el propio Cositorto en sus discursos públicos.
Antes de la pandemia, comenzó a trabajar con el líder de Generación Zoe como empleada administrativa en un coworking de Villa Crespo. Fue ella quien le acercó la idea de hacer trading a través de un algoritmo diseñado por ella misma, que prometía rendimientos de hasta un 70% mensual y una supuesta “seguridad cuántica”.
La acusación cruzada y la investigación en curso
Durante las exposiciones de Zoe, Cositorto llegó a elogiarla públicamente y a presentarla como una de sus figuras de confianza. Sin embargo, tras el colapso del esquema, pasó a acusarla de “traidora” y de haberse quedado con dinero de la organización.
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Según la investigación, en los últimos meses Rosa María habría retomado contactos con ex brokers de la época de Zoe para buscar nuevos inversores. A algunos les prometían ganancias del 5% mensual a través de robots de trading y operaciones con dólar cripto, bajo la promesa de esquivar el riesgo argentino mediante empresas radicadas en Inglaterra.
Ahora, tras su detención en Venezuela, la Justicia argentina avanza para definir los próximos pasos del proceso judicial en una de las causas de estafa más grandes de los últimos años.