Un hombre fue condenado a cadena perpetua luego de ser hallado culpable de asesinar a su esposa y a la tía tras una pelea familiar sobre quién debía cocinar la cena. Durante el ataque también hirió gravemente a su hijo, que logró sobrevivir.
El dramático episodio ocurrió el pasado 5 de octubre en Pensilvania, Estados Unidos, pero volvió a salir a la luz en las últimas horas después de que el acusado asumiera su culpa ante el tribunal.
Se trata de Santiago Payano-Sánchez, de 64 años, quien se declaró culpable de dos cargos de homicidio criminal y uno de intento de homicidio, además de agresión agravada, según informó la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Lancaster.
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Las víctimas fatales fueron identificadas como Ana Gutiérrez-Cedano, de 59 años, esposa del acusado —aunque estaban separados—, y Dominga Cedano-Cedano, de 74, tía de la mujer.
De acuerdo a lo expuesto por la fiscal adjunta Jessica Collo, el tiroteo se produjo dentro de la vivienda familiar luego de una discusión “sin sentido” sobre quién prepararía la cena. En medio de la pelea, el hombre tomó un arma y le disparó a su esposa, que se encontraba en silla de ruedas. El hijo de la pareja, de 33 años, intentó quitarle el arma y recibió un disparo en el estómago. Luego, Payano-Sánchez subió las escaleras y asesinó también a la tía de su esposa, que estaba en la planta alta.
Cuando la Policía llegó tras un llamado al 911, encontró al acusado atrincherado dentro de la casa. Tras un intercambio con los agentes, finalmente se entregó.
En el interior del domicilio, los efectivos hallaron a las dos mujeres muertas, al joven herido y a dos niñas de 2 y 7 años que estaban presentes durante el ataque.
Ante el tribunal, el hombre aseguró que no podía explicar por qué la discusión se había intensificado tanto. “Necesito afrontar lo que la ley me impone”, expresó, y pidió perdón a su familia.
La Justicia lo condenó a dos cadenas perpetuas consecutivas sin posibilidad de libertad condicional. Además, deberá pagar más de 11.000 dólares en restitución y no podrá tener contacto con las familias de las víctimas nunca más.