En medio de una nueva crisis política, el Congreso de Perú resolvió este martes destituir a José Jerí, quien se desempeñaba como presidente interino desde hacía apenas cuatro meses. Con su salida, el país suma siete jefes de Estado en la última década.
“La mesa directiva declara la vacancia del presidente de la República”, anunció el titular encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, tras la votación en el recinto. La decisión se adoptó con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones.
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Jerí, de 39 años, había asumido el 10 de octubre pasado en su condición de presidente del Congreso y ante la ausencia de un vicepresidente, luego de la destitución de Dina Boluarte en el marco de la crisis política marcada por el avance de la criminalidad.

El Parlamento elegirá este miércoles a un nuevo titular del Legislativo, quien automáticamente quedará a cargo del Poder Ejecutivo de forma interina hasta el 28 de julio, cuando asuma el candidato que resulte electo en los comicios previstos para el 12 de abril.
Las acusaciones
La fiscalía peruana investiga a Jerí por dos presuntos casos de tráfico de influencias, a raíz de encuentros con empresarios chinos vinculados a contrataciones estatales. Uno de esos episodios habría ocurrido el 26 de diciembre en un restaurante de Lima, donde, según trascendió, el mandatario ingresó con el rostro cubierto.
Además, enfrentaba cuestionamientos por supuestas designaciones irregulares de funcionarias tras reuniones privadas en el Palacio de Gobierno. El ahora exmandatario negó todas las acusaciones.

En el plano político, acumulaba siete pedidos de censura impulsados por sectores de la oposición, tanto de izquierda como de derecha, que argumentaban “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer el cargo.
Debate sobre el mecanismo de remoción
La destitución se concretó mediante una votación de “censura”, mecanismo que se aplica a presidentes del Parlamento. Jerí sostenía que debía utilizarse la figura de “vacancia”, que exige una mayoría de dos tercios y está prevista para mandatarios elegidos por voto popular. Sin embargo, el Congreso determinó que esa modalidad no correspondía en este caso.
La favorita para asumir la presidencia del Congreso —y por lo tanto la jefatura interina del Estado— es la dirigente de derecha Maricarmen Alva, quien ya ocupó ese cargo en 2021 y fue una de las principales opositoras del expresidente Pedro Castillo.


